Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

lunes, 18 de diciembre de 2017

ruidos de fondo -52-

 ...

me adiestraron con sirenas

me creí coyote en la espera de los cruces de caminos y perdí los senderos

siempre salivando
me adiestraron con sirenas
rumor de helicópteros y reactores
positivos de miedos
las espirales de mierda entre mis pies
se hicieron trono

llegar hasta aquí ha sido posible solo en la renuncia que exige el olvido total de las palabras que ya no significan:
símbolos vacíos, desangrados, colgados al revés.. invertidos como banderas que acotan...
solo ruidos de fondo

solve et coagula
disuelve, quita la escoria, purifica y construye algo nuevo

anclado en el cruce de mí mismo, sin metáforas que paren el tiempo, como el coyote con el alma carcomida por el dolor monocorde que justifica al correcaminos, con el petardo encendido entre las manos, como sombra onanista que reza sin creer en el instante que siempre pasa y nunca llega y todo, todo, estalla en mi burbuja de heces...
 
quizá he de transmutarme en correcaminos, pues mis trozos no conocen destino ni principio ni final, solo una explosión de la que algo de mí sale pitando

solo soy otro que ha perdido la mitad de la vida de muchas vidas, generaciones y generaciones agotadas en la espera del fin, es su negocio, acotarme en una nota, internarme en un eco para consumir sus cartas marcadas, me adiestran con sirenas y el rumor de sus risas, perdido en una espiral descendente que nace de un punto ciego al que mira el ojo ciego, mi propia cloaca,  el eterno retorno al pozo negro de la desesperación en estos postiempos...

ruidos de fondo
gases
cuerdas de excrementos que se desdoblan
nuevas dimensiones en donde

el correcaminos caga melodias
 
y yo regreso al silencio
...


miércoles, 27 de septiembre de 2017

el derrumbe -51-

...

sin regreso entre meandros de orines, una noche como cualquier otra, el genio en el culo de la botella, copas llenas de grandes sueños... resaca de letras pequeñas

cruces húmedos en mis dedos pegados a la barra, cláusulas del pacto firmado... 
las piedras que vomito agrandan las grietas del alma

vampiro de los reflejos, escruto inútiles cielos de notas confusas que, atraídas por el agujero cometrapos de colores, se rinden ante el abismo

encadenado a las rejas de un pentagrama vacío que esbozo sobre la barra

sin caminos ni clave en noche sin promesas, harto de la espera en el espejo de alcohol...
soy la deformidad de su fingida grandeza

harto de perderme en lo efímero una canción un baile un parpadeo de un neón que amenaza con fundirse y confundir en las miradas vida y muerte, perdidas en las infinitas variaciones de un dolor que ya no existe


solo bebo letras pequeñas

harto del fragmento, sin ningún triunfo, siempre de farol ante el demiurgo, su mano marcada de alcohol y hachís que reparte los tiempos, clonados, como bucle sin solución

las letras solo son grandes
cuando te las planta en la frente
y has de pagarlas en su barra 


consumido por el óxido de lo que sajó en mí alguna luz y ahora es puente de absenta, allí me refugio de mis contrarios

una noche cualquiera
de las que dediqué
a todas las canciones
que tardé en pudrirme

Esa noche sentí el derrumbe

Esa noche sentí el derrumbe de su castillo de naipes y me quedé sin pentagrama, sin posible retorno a donde nunca fui

Esa noche rompí el espejo de su esfera virtual, donde se truncan los caminos, y borré con mi sangre sus cadenas, dejé que las letras fluyesen hacia la alcantarilla

salí de su juego

Esa noche amaneció niebla, y huí hacia la montaña para escribir la lista de todos mis caminos muertos al instante en sus reflejos

Y poco a poco aprendí a reconocerme al perderme en ella

Esa noche supe que siempre estuve solo
...

A Charles Moreno Neurostar
Gracias, tío.
Descansa en paz, maestro.


...



sí, aquí estoy
derrotado
sin haber empezado el día
perdido en la misma noticia
el mismo bucle que me regresa
al silencio
en la habitación de al lado,
mi madre tose y tose
pero no rompe
el silencio
nadie habla de las facturas
 ni yo mismo recuerdo de dónde salen
y las multas
papeles y papeles que no me alimentan
acabo de echar a la basura
un caracol diminuto
lo he puesto sobre una hoja de lechuga
le deseo la suerte negra
del que intuye lo que le espera
al rato pienso que eso es lo que están haciendo con nosotros
conmigo
y siempre alguien dirá que me lo estoy haciendo
yo
a mí mismo
lo único que tengo claro
es que a mí nadie me dio una hoja que alimente
ni me deseó alguna suerte
cuando me depositaron
entre los restos
la basura
esos que diseñaron
lo que nos espera
...

miércoles, 29 de junio de 2016

OSCURA PALABRA/LUIS MIGUEL RABANAL

El poeta ha terminado por hoy su ingrata tarea.
Apaga el monitor y recoge el teclado una vez más, como si la vida/
se le fuese en ese acto, aparentemente, conciliador y errabundo./
Después lava bien sus manos y se consagra para cualquier misterio,/
apostar a las clínicas con alguien, recalentar la homelette, llamar/
a la cuñada por su nombre y esas placenteras costumbres/
que nos defiende la bruja piruja de la edad.
El tiempo ha jugado con él una nueva partida y le estremece saber/
que el poema ha supuesto una denodada derrota,
también una extraña luz cediendo su lugar a las señoras, algo que/
tiene que ver con la sustancia de su despojamiento grande./
El poeta decide ahora cuál va a ser su siguiente mirada,
y toma en silencio sus verdes pastillas y se alegra de verse desnudo/
ante un espejo que, lo mismo que él, está roto y no existe./
Esto es desesperante, se dice con ganas de pelea
en tanto contempla, admirado, manchados de semen, sus disquetes,/
los crueles borradores de una semana y donde habla,
tan mudo, no del amor o del deseo de un martes vergonzoso,/
sino del pasado que regresa y lo confunde con su voz afelpada,/
y asimismo del cuerpo que no tiene y es una bonita frustración./
Ya es el dueño de su propio destino y tras sus pasos que nadie reconoce/
se ha topado con un filón de desgracias: la inaudita nieve cubriendo sus ojos,/
su mujer cerrándole, también, los ojos porque ya se ha hecho de noche,/
la casa con sus ojos cerrados pues todos han venido a despedirse./
Ayer me sometía a una boca rica de muchacha temblorosa y hoy, ya lo ves,/
tengo la somera impresión de que nada poseo, nada, nada, carajo./
El poeta no sabe qué hacer con los versos escritos
y hay bolas de papel atrancando las puertas, no está en sus cabales./

Luis Miguel Rabanal

Este cuento se ha acabado
-Poesía reunida (2014-1977)-

Editorial Renacimiento 
 


...

leo a Luis Miguel Rabanal y pienso que:

el poeta es arqueólogo de sí mismo y ha de ser, pues su ser es el camino, y llegar a un origen común, un sustrato al que sólo el filósofo y el poeta están capacitados para llegar a él e intentar interpretarlo, que nos nutre y a la vez trasciende, y que hemos enterrado bajo palabras huecas... pues el poeta tiene siempre presente eso que ya decía el gran escarbador de la conciencia que fue Philip K Dick: 

“la herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras” y controlando “el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usarlas”

y el poeta sabe, por ciencia siempre infusa, que hemos de rellenar las palabras de nuevo... ese es el trabajo del poeta, el que nos recuerda que una vez la inmortalidad fue nuestra y a ello siempre aspira el poeta...

nos venden algo que llaman poesía y no lo es... al igual que con la democracia, nos mediatizan con algo que se denomina con el mismo nombre pero que está vacía de todo contenido, hueca, que no crea, sólo repite fórmulas preestablecidas y en cada copia se desvanece aún más ese remedo... son esos poetas de lo fácil que huyen del espejo negro y roto, no son capaces de bucear en sí mismos...

y dar luz a oscuras palabras 
que contienen todos los colores.

Pienso que el poeta verdadero, al suicidarse en el espejo y romperlo, ve por un instante sus miles de rostros que caen a conformar otro estrato en donde queda registrada la primera voz que no es de nadie pero que la reclama, declama y proclama... y sólo quienes poseen la palabra que busca, como espermatozoide, fecundar las mentes de sus lectores... como la palabra de Luis Miguel Rabanal... alcanzarán esa inmortalidad...

y aquel que no se atreve a romper ese espejo aun en no existencia, que diría algún otro, es mi parecer que no ha de llamarse poeta, pues quizá intuye estos versos del propio LM Rabanal:

Quién te iba a decir que la negra luz del espejo roto
podría abofetearte ahora mismo con solo quererlo. 
 
Y se sabe sin gónadas para adentrarse en esos oscuros terrenos, alejados de los flases y de la gloria de persiana que cae sobre este mundo de apariencias, su mundo egotista, y sólo son declamadores de bandos institucionales, aptos para virtualizarse en cualquier ismo disolutorio, una antena de repetición, antena pop, poetas radio fórmulas, mendigantes de likes, y lo intuyen, saben que su discurso de palabras huecas, contaminantes, palabras cuescos, ecos virales ya sin posible contexto, sin sangre, descarnadas, publicitarias, manipuladas, aptas para el simulacro, palabras de bot, vacías, insisto,

palabra de pop...

saben que no alcanzarán la inmortalidad
con sus palabras
transgénicas
...
 
_44_
...

viernes, 3 de junio de 2016

bot blues_40_

,
¿cuál es la teoría de la literatura aplicable a lo escrito por una máquina?
¿Y cuál la de un escrito hecho pensado para que te lea una máquina? 
¿Es la máquina un transductor siempre y cuando interpreta esa obra posicionándola en un buscador?

El bot de diosokgoogle es mi mejor lector.
El deeptext del face está enganchado a lo que escribes, 
pronto te copiará el estilo, otra cosa es tenerlo, estilo, si eres copia de lo que otros hicieron:
eso es el pop...
y la máquina te supera en el plagio.

Se lo hemos puesto demasiado fácil,
nosotros:

los originales
...
La IA ya llegó, pues
... 
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

patio de sombras

la habitación en donde duermo
da a un patio interior
la luz nunca ha entrado en ella

crecí entre el frío
escuchando los murmullos
de la noche eterna
esquivando las potas líquidas y alcohólicas
de los vecinos de arriba
añadiendo algún grito
desesperado a la noche

las bombonas de butano
con sus impermeables de bolsas de plástico
eran mis invasores
favoritos
siempre con sus tentáculos
intentando entrar en las casas

venían de las estrellas
que decía mi hermano
portando la sagrada
palabra del cómic
pero nunca vi estrellas
en ese patio de sombras
y el único milagro
era la epifanía de las bragas
cada vez más brillantes
más pequeñas
más lejanas
y por eso mismo
más deseables

en mi cielo adolescente

jueves, 16 de febrero de 2012

patio de luces fundidas, II

demasiado buen hachís para sus ojos que arden
su aroma entra por la persiana
y no sé si añoro el olor a ropa limpia
las conversaciones de las vecinas

hoy es todo silencio
en sus ojos
no los mece el viento
pese a la tormenta

donde sé que se naufraga

demasiado buen hachís, concentrado, espeso, te aísla del canto de las sirenas que anuncian que este barco se va a pique

 (no hay salida: los perros marcan a hostias el camino hacia el abismo)

y yo sin ti entre mis brazos
sin haber aprendido a nadar
en el fango de sus mares
sin haber arreglado la persiana
dejando que la luz de Venecia
se apague en mi escotilla


demasiado buen hachís
para unos ojos
a los que nadie ha enseñado a mirar
y ya sólo se odian

ni de grumete hay trabajo
ni en las galeras 
al remo 
de sus botes salvavidas

y así, demasiados meses


ya no existe ilusión
sus ojos también van en silla de ruedas 
de radios rotos de rojo oscuro
como la silla donde muere su abuelo
su pensión, de la que comen tres generaciones

demasiado buen hachís
para refugiarse de los miedos
morir sin saber luchar
claudicar en la esquina oscura
y
dejar que gane la apatía impuesta
en el ahogo

y que pase la vida

esa que trae muerte
que pase,
que pase de largo...

mientras nos hundimos

demasiado buen hachís
que afila el alma
y rasga por dentro
la mala hostia que rompe
los espejos
el dolor que no sabe ya salir
la frustración sin saber qué coños es eso
de qué va esta puta parodia
mierda de niebla espesa
que se pega a la paredes y funde las luces...
  
acabo de escuchar en el patio:

creo que debo morir

y a mí se me han fundido las palabras
...