Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

jueves, 13 de marzo de 2014

el último espermatozoide/El tiempo del hombre muerto

el último espermatozoide

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debe ser maravilloso tener un hijo... que yo sepa no lo sé. Debe ser la hostia sentir esa unión especial que se da entre los padres y los hijos en los momentos transcendentales de la vida... por ejemplo: las rebajas. No sé, todo es complicidad... hasta que los viejos pagan en caja.

Supongo que es maravilloso cumplir la ley natural de perpetuarse. Sí, admiro a quien es consciente al dar ese paso. Aunque pienso que es un poco como arrojar la toalla... esa toalla en donde has limpiado la lefa toda tu puta vida. A veces creo que tener un hijo debe implicar algo así como un tipo de renuncia, un hasta aquí he llegao y por mis huevos que mis hijos no repiten mis errores. Supongo que para ciertas acciones te coartan más ellos en su niñez que lo que tú vas a ser capaz de cortarles en cuanto crezcan. Ya digo que no lo sé... pero a mí siempre me ha sonado un poco frustrante y, en todo caso, no lo veo como la culminación del amor, a no ser que te guste que te den por el bul que lo contrario es pederastia.

Estoy seguro de que vienen con una dosis de energía para quien los tiene del copón... que a muchos les devuelve la ilusión por la vida, la de su hijo, ese que le va a chupar la energía que trae y los remanentes que, desde la primera paja, guardaba para el último polvo.

Porque yo siempre he ahorrado un espermatozoide, el más lento, ese que se da una vuelta por la orografía, donde coincida, mientras sus adlateres se ahostian en una carrera frenética hacia el fin del túnel en donde no han de ver luz... sí, ese que es como yo... ese que no va a fecundar nunca pero lo va a ver y contar todo. Ese, el último espermatozoide, sería el que, de preguntarme en alguna borrachera, me gustaría que se largase fuera del contexto, con el óvulo que le eligiese, y viviesen su vida sin pensar en que si yo te succiono o que soy yo quien te parte en dos al primer empellón. De todas formas, decía, siempre he reservado ese último espermatozoide para la última corrida si soy consciente de ella... aunque salga él solo y más trastabillado si cabe que yo... y salude y diga un esto es todo amigas, con una sonrisa y con la sensación y el plante del que se naja con el deber cumplido.

Porque ese último habrá cumplido mi objetivo, y será el que narre mis devaneos en la búsqueda de la esencia, mi esencia: él: el que porte mi herencia, mi conciencia recuperada... pues será uno en sí: cabeza-Razón e Instinto, en este caso con la cola mucho más larga que el padre, en algo hay que mejorar. ¿Ves?, ya hablo como un papá. Y no... no quiero que una hija mía algún día me diga como la hija de Mick Jagger en un documental que debió de patrocinar viagra:

- Por favor, Papi, no te lo hagas con una que sea menor que yo.

No quiero tener ese problema de conciencia ni generarlo en alguien que es hija mía.

Quiero que mi mirada pasee libre admirando los cuerpos que tienen las niñas de hoy... joder... es que hasta el último espermatozoide tiene ganas de que sea yo el gili que narre la historia y le deje de joder cuando lo que quiere es follar en paz

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yo no tengo ni hipoteca ni hijos... pero si los tuviese, me encontraría ante una diatriba: ¿qué les digo?, ¿qué puedo enseñarles?, ¿les digo que crean en un sistema que me ha engañado y me está dando por el culo y le dará a él si no le está dando ya?, ¿le digo que me lo he pasado de puta madre unos años y me he olvidado de él?, ¿le digo que él está en este mundo gracias a una subvención que se pulió un viaje a ese resort que ya no recordamos?, ¿que lo tuvimos porque ya no sabíamos de qué hablar y que era lo que demandaba el entorno social?, ¿le digo que ahora me encuentro mal, que su madre y yo estamos en tratamiento sicológico pues ya no sabemos qué hacer con nuestra vida, pues nuestra vida era el siguiente préstamo al consumo, ese que pensábamos pedir para él... ese que ya no podemos pedir para nosotros? Y... ante todo: ¿qué le enseño?, ¿le puedo enseñar algo?, ¿a cómo poner el culo? ¿a machacar al antaño compañero de trabajo porque me aburro?

No lo sé... pero me temo que muchos nunca protestarán, pues tienen que creerse la mentira por los restos. No sé, tú, Manolo... prueba a ponerles a tus hijos delante de la televisión y que se traguen doscientas mil veces los anuncios de las compañías eléctricas y petrolíferas que te están dando por el culo pero que te dicen que es por ellos, por tus hijos... porque también van a tener hijos y quieren un mundo donde vivir... te mereces todo lo que te entre por el culo: todo... y nos van a intentar dar... y mucho.

Y puede que llegues a justificar un estado policial, un fascismo que te recortará todas esas libertades que no supiste aprovechar... no, no son los coches, los viajes, los hijos que compraste y vaciaste, esos que, ahora, sin el poder disuasorio ante las grandes preguntas que ejerce el consumo compulsivo, quizá se den de hostias con el vacío y no encuentren ningún referente interno para dialogar. Es otro tipo de locura colectiva. Tú ya tuviste la tuya que gestó esta otra.

Llegará el que vende una falacia y aglutine el vacío con discurso populista. Siempre llega si tú no haces nada... si no empezamos a buscar soluciones, pues ahora de nada sirve seguir echando la culpa a los demás.

Bueno... ahora te meten el reportaje del partido... hiperventila y jódete o alégrate.

En la cola del paro, los lunes, también se habla de fútbol



TAG: Me sale de los cojones. 07/01/2008

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Fragmento de El tiempo del hombre muerto, Editorial Origami, 2012

dedicado a Velpister:
¿VES?

tengo 43

tres hijos

y

soy un subversivo
Velpister



3 comentarios:

vel pister dijo...

jajaja, es un texto cojonudísimo y lleno de razón, una razón de de la que algunos procuramos huir. ¿Te acuerdas de ese poema de David González sobre las razones de torturadores y demás carroña siempre escudándose y excusándose por tener hijos?
Pues el poema, igual que el texto, es completamente cierto.
Sin querer ir de héroe ni de ser especial, desde el momento en que decidí tener hijos, y cada uno de ellos ha buscado y programado, me dejé claro a mí mismo que jamás serían una excusa para venderme ni para claudicar.
Pero la realidad es que los hijos son la causa de la cobardía.
También digo, a todos los artistas, poetas, hombres y mujeres libres que presumen y abjuran de los hijos, que intenten seguir siendo libres y artistas pero con hijos. La perspectiva, entonces, cambia. Algunos seguirían con su vida anterior y otros (puede que la mayoría, pero no lo sé) sucumbirían.
Por eso el texto es absolutamente cierto, igual que el poma de David, en una ocasión empecé o ideé un poema a la contra de ese, no quedó en nada, pero está ahí, en el mundo de las ideas.

Abrazo enorme de tu colega
Peter

vel pister dijo...

Y por supuesto, gracias por la dedicatoria. Puede que en junio publique un poemario con lupercalia, a ver si me muevo un poco con él por ahí y nos encontramos, joder

xen dijo...

así me gusta, Peter: padrazo en la carne y en el papel... acojonante noticia, ya era hora de tener tu poesía en las manos, a ver si sale, lo esperamos muchos.
el 26 de abril me caen 47 tacos... a ver si ésta vez sí puedo acompañarte el 25 en Pontevedra, hay que empezar a mover el evento... abrazo, grande, siempre
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