Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

lunes, 22 de julio de 2013

El tiempo del hombre muerto:Pro Logos/Alfonso Xen Rabanal



Xen por Ángel Córdoba




EL TIEMPO DEL HOMBRE MUERTO


" Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes"
Yoda, citado por José Ángel Barrueco




pro Logos

I Rastro

25 de marzo, 2012. Madrid.


Vivimos en la dictadura de los mediocres.


Sólo busco algo que distraiga un poco la resaca. Estoy lento, algo torpe, es lo normal, eso creo, aunque me temo que algo está trastocado, pues antes, en las mañanas de los domingos se reiniciaba la chota tranquilamente, dejando ir a la deriva a las neuronas supervivientes... pero ahora son voraces los que deambulan, compiten en cada requiebro de sus cuerpos, quizá para sentirse reyes, al menos en los huecos de las aceras, pues cada vez quedan menos espacios en donde creerse únicos, caníbales del reflejo, eternos perseguidores de moscas de plástico irisado que no ahuyenta el recuerdo del cebo, la carne que les infectó, dioses clonados que sólo han de responder de sus actos ante sí mismos, es lo jodido del asunto, morder aire, la asquerosa soledad del que se intenta extirpar los restos de conciencia, por eso huyen de sí tropezando con el contraste, yo, pues parece ser que hoy me ha tocado cargar con el muerto, con estos dioses de cerebro criolipolisiado, menos mal que siempre llevo encima el cargador de palabras dum-dum para reventarles los sesos, aunque algunos culos simulen merecer un contraste, pero si rompe la silicona se quita mal, me digo, y moralmente no me siento capacitado para autentificar nada, ni mucho menos las copias desvaídas, sin luz en sus ojos, muerto en ellas lo original, que se amontonan por estas calles buscando la marca que se plagia a sí misma en el saldo, la que aparente distinguirles de los demás, esa que les haga soñar un instante que siguen siendo los únicos dioses en el rebaño... lo siento, pero no me vais a joder la mañana, generáis tensión, ya no os relajáis ni en un domingo al sol, ya, ya, el miedo de seguir al sol el lunes, así andamos muchos, y hasta el siguiente día del astro rey, ese que está revolucionado, dicen que algo está cambiando en él, que las tormentas solares pueden acabar de petar este sistema donde los mediocres nos gobiernan con miedos, es curioso, sí, recuerdo al tropezar con los nuevos zombis que zozobran ese axioma de la Alquimia que reza: Lo que es arriba es abajo, ese principio cuántico que me dice que todo está interconectado y no existen las casualidades, pues aquí la Re-Evolución ya empezó en unos cuantos, antes de reunirse en una plaza que llaman del Sol, y es virus que compite con ese otro inoculado desde el poder que nos programa iterando miedos, el que nos transmuta en muertos vivientes ávidos por consumir, bots vacíos de mente, sin espíritu, sin glándulas sexuales, algoritmos andantes cubiertos con harapos de marca globalizada, etiquetas que no disimulan la podredumbre de los que pasan de largo por la vida, constantemente informados por las corporaciones, acostumbrados a visualizar miles de productos en la red de agujeros, me gusta, deprisa, ya no me gusta, ansiando algo que calme esa ansiedad que se retroalimenta, pues ellos mismos son productos, así exponen su vida y desaparecen como lo que son: simples datos a un click del abismo, allí donde no está la felicidad, deprisa, pero ya no pueden parar todo pasa y nada queda, volver atrás, nada construye, nada cultiva, nada queda atrás, nada se graba, como ellos en mis pupilas, seres grises que mueren con una época, que no saben estar solos y sin embargo les jode reconocerse en el rebaño, se piensan vivos en la convulsión, compiten en el estertor, lo que vivimos, el nuestro, el de nuestra era, por ello quizá peregrinan a los orígenes de su religión de saldos, aquí donde nació todo, hoy rodeado de la muralla de los comercios chinos, es su religión, y si estás atento les oyes murmurar los mantras de su credo: ofertix, privalia, mequedouno, esdemarca, groupon, lestbonus, offerum, glamounity, buscounchollo, buyvip, memimo... pero no creas que reparten galletitas como los Hare, no, nada vibra en ellos, sólo caminan tristes, en su mirada el odio, simulan ser libres despotricando en los periódicos digitales, escudándose tras un nick, un alias sin trasfondo, es lo único que queda de ellos, su libertad es el insulto anónimo, pues pertenecen a esa mayoría que justifica a los mediocres, que traga con lo que les echen, tienen un problema de falta de identidad, ya son simples marionetas: vacíos de por sí, con el culo siempre receptivo a las manipulaciones que lo mantienen ocupado, no pueden evacuar, todo en ellos es mierda y así la pasean esta mañana, rezando para que el oráculo de los mercados fagocite de una vez la alegría de Sol, le plante una etiqueta para poder adquirirla de oferta e ir a la moda, olvidarse al catalogarlo de aquello que llama a la emoción, a moverse, acostumbrados a ser alimentados con papillas, pues tu realidad es la que te marcan, lo que dicen que es moda, esa que nace de los jirones de la piel ajena y acaba de plástico en los outlets, es su democracia: el mismo diseño para todos los abducidos pero... diferentes precios.


Necesito una cerveza, la autocombustión de tantas almas de policloruro de vinilo atrofia mis bronquios, no me permite seguir dejando de fumar en paz. La neurona se ha enrocado con una dendrita y simula con ella el punteo de Wish you were here, todos echamos de menos lo que nos complementa. Recuerdo la carátula del vinilo: un hombre trajeado dándole la mano a un maniquí ardiendo que parece ser su doble, su sombra. Así somos hoy: simples maniquíes que se calcinan... pronto no seremos nada... incineradas las máscaras, no seremos nadie delante del espejo. El Narciso humano, al mirarse en el espejo, no se suicidó... su imagen se fue difuminando hasta desaparecer. Y murió de inanición al no poder alimentarse de su reflejo. Puta soledad. Eso leo en su perfil del facebook.


Las masas siempre están equivocadas, lo decía Bukowski, otra gente, tú, lo repito, todo aquel que sea capaz de situarse fuera de la visión general, coger un poco de perspectiva, las masas siempre están equivocadas, los mediocres lo saben muy bien, los sicólogos del sistema han bordado su trabajo, orientan hacia el engaño del cebo, les hacen creer que al picar el anzuelo engrandecen su ego, y el sedal que seda y les dirige es el hilo de la vida, el estilo de vida que te venden... sólo las marcas te diferencian, borrego, y ahora hemos de saldar la marca España, pero su logo tiene demasiados clavos sueltos, las prisas, lo de siempre, son las anomalías, un tanto de photoshop, unos cuantos porrazos tipo martillo, y todos los clavos terroristas en su sitio... eso piensan, pero las anomalías son las que hacen que algo avance, no lo olvides si te sientes extraño, si no te dejan trabajar, ni innovar, muéstrate orgulloso de ser anómalo cuando vengan a por ti, y si dudas, piensa que tampoco debe ser fácil ser un grumo en la masa, siempre bajo el rodillo de la Razón impuesta, y pasarse el resto del camino hacia el horno compitiendo con otros grumos por llegar antes, odiando a los que portan un rescoldo de lo originario en sus ojos, el que en ellos apagaron al venderse. Han de autentificar la copia exterminando al original para sentirse algo en el rastro de los mercados... pues cuando se lo encuentran el vacío les sume. Así baja la cuesta un menda cuyo avatar lleva rastas. Detrás de él un sonido de tambores se filtra entre las bragas que son banderas de saldo en busca de patria de sangre. Los grumos perfilan una sonrisa que rápidamente se transmuta en odio: ¿dónde está la policía-rodillo?, algo raro pasa más arriba. Miran sus teléfonos inteligentes, sus smartphones, con sistema operativo androide, es evidente por dónde van las corporaciones, para mirar el gps a ver dónde están... pues es evidente que no sabemos por dónde nos andamos.


Camino por estas calles buscando el descuido. Ese momento en el que se caen las máscaras y surge la verdad. Todo es demasiado correcto en las caras que veo. Sólo percibo el odio detrás de esa sonrisa ensayada (enyesada). Decir que sí a todo debe de frustrar. La palabra vendida no duele al instante. Los escaparates han perdido su papel de espejo. Ya sólo se atraviesa el espejo para consumir. No se quiere ver otra cosa. Hemos perdido nuestra imagen en el reflejo. Casi todos los que caminan lo hacen manejados por el sedal, desconociendo que ya son presas, marionetas, que una vez tuvieron poder de decisión. Nadaron libres y hoy nada brilla. Todo es asepsia. Sedados de mente, convulsos de cuerpo. La guerra está entre los escaparates. Pero si la miran no la ven. Venderán a quien haga falta por seguir sin mirar a los que mueren entre las luces de los escaparates. Son los que lo hacen todo bien. Consumidores ejemplares. La apariencia es su ley. La estadística su oráculo. Algo les dice que ya son escaparates de desechos, por eso siempre disfrazan la mierda. Son el producto estrella de la temporada en este país de saldos.


Vengo a traeros un poco de sangre. Una nota de color en vuestra vida. Sin odio pero con rabia. He de llenar esto de notas de Blues, chirriantes para vuestros oídos que siguen paso a paso los silencios impuestos, y espero a la sombra de la clave de Sol, tan sólo para separar de mi puño cerrado el dedo corazón, el que hará que en vuestras vidas nazca la emoción, al metéroslo por el mismo... metafóricamente hablando o no... pues sé que en vuestra mente pentagrámica y lineal sólo existe lo que se cuantifica. Es el único camino para llegar a vuestro ombligo en esta sociedad que no da la cara y, al agacharse y ponerlo al saldar las libertades, va de culo.


Vivimos encerrados en burbujas transparentes, así titula Jorge Barco su poemario, y al respirar nuestros efluvios hacemos el vacío. Llega un momento en el que todos se han buscado un papel, el que sea, para interpretarlo dejando pasar los días, la vida. Cambiaron sus héroes por fantasmas. Están jodidos pero no buscan solución, no quieren revoluciones que les saque de su postración interna, los acontecimientos generan depresiones... sólo aspiran a dejar pasar el tiempo engañándose al sentirse únicos entre los clones, burbujitas de jabón mecidas por el viento de los gases de los mediocres, hasta que estallan todos los miedos entre la mierda.


Delegamos nuestros pensamientos si alguno nos queda, tenemos la sensación de no poder hacer nada, que no va a servir para nada si lo hacemos. Nos mentimos periódicamente, en los bajones nos sentimos mal porque sabemos que no hemos hecho nada, que no hacemos nada, que seguiremos sin hacer nada pese a que votemos o no al bipartidismo, nos manifestemos, seamos avezados clicktivistas u holgazanactivistas desde el sillón de nuestra casa, y el sabernos partícipes del silencio duele y acaba pudriéndose en nosotros, nos mata en nuestro sillón, eso es Occidente, y sin embargo corremos para dejar atrás esa sensación de vacío, nos hemos vuelto expertos en llegar antes a ningún sitio, perdidos en los atajos sobre un mapa donde nos vendieron líneas rectas, pero lo jodido es que éstas se entrecruzan, y devienen en laberintos donde buscamos incesantemente, no sabemos qué pero siempre en la dirección equivocada, y cuando pinchamos reaparece, cuando apagamos el ordenador en nuestras mentes, entre los mensajes del face que caen y se volatilizan entre la niebla digital, en todos los huecos de esta pantomima que no podemos rellenar con notas, sólo silencios, siempre está ahí, eso somos nosotros, lo que hemos olvidado de nosotros... lo que nos duele, ese monstruo que viene a cobrarse su sitio.


Desconocemos el territorio. Hemos asesinado al flaneur en nosotros, no sabemos vivir la experiencia del camino, admirarlo y forjarnos en él, asombrarnos al recorrerlo y crecer al avanzar por los recovecos que construyen nuestra identidad, perdernos para descubrir algo fuera del camino asfaltado, pues somos una sucesión de finales, sólo queremos la foto en la meta, la misma que nos ha de recordar que estamos vacíos, muy pronto, cuando lleguemos al único fin de nuestras vidas sin nosotros... sin ser felices.


Si la reencarnación fuese un castigo, seríamos eternos repetidores: los tontos del equipo.


De nuestra época no va a quedar nada vintage... sólo el vacío, si algo queda, la estela del que sale corriendo, huyendo de sí mismo, esa de los tebeos, una nube, un chemtrail, una sombra: el humo del estallido. Somos un derrumbe, una disección y olvido de nosotros mismos, la parte que desechamos, restos adiposos en la basura. Nos hemos dedicado a copiar, a creernos que la copia es mejor que nosotros y, así, replicarnos en ella... y en cada réplica algo de esa calidad interna que tuvimos se ha ido perdiendo, y nuestra esencia se difumina. Inventamos y sufrimos las consecuencias de esa globalización económica del capitalismo que nos esclaviza, ahora sí, también a nosotros... los adalides de la Libertad. Hace tiempo que la única novedad en Occidente son las enfermedades psicosomáticas, todo se trata con una pastilla, hasta la timidez ya figura como enfermedad. Ya no somos nada, no podemos competir, lo sabemos, por eso odiamos a quienes tienen el futuro que no queremos porque mantienen su esencia, se curten en ella... y queremos matarles y follarnos a sus hijos. En contra de los postulados eugenésicos de las corporaciones, esos que nos hacen creer que seguiremos siendo vanguardia, los líderes, si nos aderezamos con gadgets, esa tecnología de consumo con la que intentan suplir nuestras carencias internas, si puedes acceder a ella, pues si no puedes comprarla eres un ser inferior y, por ende, aniquilable, poco a poco vamos generando a nuestro alrededor un ecoespacio vacío, producto de nuestra extinción, que va a ser aprovechado por aquellos que, pese a nuestros intentos de exterminio colonizador durante siglos, siguen manteniendo ese algo interno que les une y les hace resistir, evolucionar, y que todavía no hemos comprendido en nuestro afán por racionalizarlo todo, pues no ha sido diseccionado en un laboratorio, copiado y mercantilizado:


la esencia.


Y ésta baja por la cuesta del rastro cantando y bailando al ritmo de los tambores africanos. El avatar de las rastas que huye sólo es estética creada por la parte racional de nuestro cerebro... un simulacro sin sustancia, y lo sabe, mira asustado, mal bajón le ha dado. Intenta pasar desapercibido, no mirar atrás... pues algo le dice, sí, ese algo que siempre duele, que llega un momento en el que no existe la marcha atrás, caiga quien caiga, en el que sepas que has matado todo en ti y sólo queda la espera disimulando el tiempo que te pudre... Pero ya copiará otra estética, se colará en el traje y la piel de todos los hombres que nunca será, canturreo a Sabina, engrosará su currículo con otro curso de iniciación a nada, otro papel que le diga que ya no tiene nada dentro, disgregado al bifurcase, y al toparse con lo originario, el Arte, lo que le delata, los griots que descienden al ritmo de los djembes, huye avergonzado de sí mismo... pues el espíritu del ritmo en la mente y en el corazón de los africanos es espejo en el que no nos reflejamos... el ritmo es alma... y nos duele lo extirpado, el no saber ser nosotros mismos, tener conciencia, ya somos subproductos, y aquello que buscaba la Alquimia o ese Cristo que echaba a los mercaderes del templo, el mismo del que reniega la curia católica: la unión de los contrarios en nosotros, el ser completo, el ser humano, si alguna vez pudo ser hoy es imposible en este sistema, pues hemos vaciado nuestra conciencia, nos hemos disociado, ya sabemos que el alma sólo se salda una vez, y hemos extirpado de nosotros la emoción, la intuición, la comunión con la Naturaleza... no queremos nada oscuro, vivimos encerrados en burbujas transparentes, sin nada dentro, sin nosotros, ya no somos semilla, no somos nada en potencia, sólo el polvo del derrumbe que cae, polvo transgénico para ser pisado, sopicaldo, polvo asesino que se glosa a sí mismo...


Otros vendrán que sepan crecer después del barbecho del capitalismo.


En el catálogo de ikea anuncian un juego de cajitas vacías, unas dentro de otras, las llaman: Flaten... pues eso somos al abrir nuestro decorado: un flato, vacíos, adobándonos en nuestra mierda solipsista: nuestra esencia podrida.

pop up: Rusia desarrolla arma electromagnética que “volverá zombis a las personas”


Vladimir Putin y su Ministro de Defensa anuncian el desarrollo de una arma electromagnética que aplicada directamente sobre el sistema nervioso central afectará a una persona hasta reducir su voluntad propia.

El apocalipsis zombie, que tan presente ha estado en el imaginario colectivo más reciente, ve incrementada sus probabilidades de ocurrencia luego del anuncio que hiciera la semana pasada Anatoly Serdyukov, ministro de defensa ruso, sobre el desarrollo de una nueva arma electromagnética que atacará directamente el sistema nervioso central del objetivo.

El presidente ruso Vladimir Putin confirmó a su vez la noticia y aseguró que se trata de “alucinantes pistolas psicotrónicas que efectivamente pueden convertir personas en zombis” (sic).

Según parece el dispositivo funcionará a partir de ondas de baja frecuencia (similares a las de los hornos de microondas) que dirigidas hacia una persona pueden afectar sus células cerebrales, con el supuesto fin de conseguir un tipo de control mental.

“Sistemas de armas de alta tecnología como este pueden compararse en efectos a las armas nucleares, pero serán más aceptables en términos de ideología política y militar”, comentó Putin al respecto.

TAG: pijamasurf a través IB Times, 06/04/2012


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II - Sol


Mi guerra /es contra mí mismo /mis ideales, /mis ancestros, /mis amistades, /mis relaciones, /mi vida, /mis miedos, /mis internos, /mis externos, /mi locura redomada/ mi locura salvaje/ y contra mi tiempo. Vida A. Carlos Gutiérrez Horno.


Bulimia mental. Necrosis neuronal. Deriva. Culo culo culo, cantan unos. España y yo somos así, dice un paisano con el que me cruzo. De culo culo culo, así vamos por ser la suma de cada uno de nosotros. Ya estamos definidos, por fin, ya somos legalmente un conjunto vacío. Quizá por ello a nuestros mediocres próceres sólo les preocupa la imagen que se tenga en el extranjero de nosotros. Hemos de dar la imagen de ser un país solvente. Solve et coagula, principio alquímico que significa que nada se puede construir si antes no limpiamos, nos deshacemos de la escoria (Vuelve Robespierre, leo en una pegatina adherida en una farola). Pero no, aquí obviamos que lo interno se manifiesta en lo externo, ley de la analogía, y por dentro de esa imagen somos un país esquilmado por la avaricia de los banqueros, de los políticos, de todos y cada uno de los que han robado y prevaricado... vacío. Lo que somos por dentro somos por fuera, esa es la anal-logía de un país que tiene la Razón en su culo, que se dedica a copiar lo que parece moderno de otros siempre que sea para esclavizarnos un poco más, dejando la iniciativa en ellos, pues somos pasivos, con el cerito tachado, borrado, eso es España, una burbuja al vaivén de los especuladores (agujero del culo reflejado en un espejo: túnel infinito de mierda, es lo que nos ha deparado el bipartidismo neoliberal), los mismos que definió Napoleón como una chusma de aldeanos guiada por una chusma de curas, borregos en busca de pastor caudillo, ovejas disfrazadas de perros no faltan, las demás esquiladas, parafraseo al poeta Gsús Bonilla, temblando de frío, sin creer en nosotros mismos, siempre estigmatizados por el qué dirán... Hemos de parecer solventes, sí, pero con la despensa vacía... salivando ante la imagen de un pollo asado en nuestro iphone, que se vea bien que lo poseemos, con el app goretex que lo impermeabiliza de las babas, nos ha jodido, hambrientos pero felices... siempre que alguien nos mire y nos envidie.


Ya tenemos un símbolo: Ø, esa es la marca españa, la paradoja del mentiroso en boca de nuestros políticos, el símbolo del conjunto vacío que no se contiene a sí mismo, encerrados en burbujas donde no estamos, no somos. Aunque los mediocres voceen que el sistema es consistente, pero como demostró Gödel con su segundo teorema de la incompletitud, no es posible esa demostración desde dentro del sistema... pues no hay nada en este sistema. Desde hace tiempo vagamos como el hombre invisible, momificados, cuya única imagen son las vendas con el logo de las corporaciones impreso en ellas, made in china...


pop up: yogur griego

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de repente, todos se rasgan las vestiduras... ¡No puede ser! ¿Qué ha dicho ese imbécil? ¿Nos está comparando con el caso griego?

Nosotros no somos así... aquí no ha existido una economía ficticia, un ansia por hacerse rico a costa de la trama de las costas, decorando un país de hormigón que tardará bastante menos en caerse que las ruinas griegas. Yo no veo barrios enteros de torres que ya se agrietan sin haber sido ocupadas por nadie... aquí no hay corrupción ni pública ni privada. Estamos centrando nuestras energías, y no en darnos de hostias en nuestro afán por recuperar o mantener un poder, según la biblia de las encuestas, no... estamos intentando abrir nuevos campos que generen empleo sin recurrir a lo fácil pues ya no queda nada que construir, tiramos todos del carro, olvidados ya esos tiempos en los que sólo mi beneficio contaba... tenga que aplastar a quien tenga que aplastar. Nos hemos percatado, más vale tarde que nunca, de que todos formamos parte de una red y que Narciso ha de interactuar con los demás si quiere sobrevivir... sí, ahora trabajamos con la vista al frente, la hemos levantado de nuestro ombligo... lejos quedan los días del esperpento y de ese surrealismo cañí que siempre nos ha caracterizado... actuamos como lo que somos: un país que es grande porque cree en sí mismo y no se encierra en sus arcas vacías simulando ser el tío Gilito. Ya no nos engañamos con falsos consumismos que no disimulan la verdad de nuestro vacío... que en estos tiempos sólo proliferen las franquicias de depilación láser y las casas de usura no tiene na que ver... algo de oro quedará por ahí pa empeñar y quemarse el jebe a gusto. No es cierto eso que se rumorea que se va a depilar, perdón: dilapidar, el sistema público de sanidad, no... por Dios... ni la educación, ni... ni-ni...


Por fin somos un país serio.


Ya no vivimos sólo de imagen.


TAG: Me sale de los cojones, Crónicas para decorar un vacío: 23 de febrero de 2010.


(cierro la ventana emergente en mi cabeza)


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Me llega un correo avisándome de que Narciso ha cambiado su perfil en el face. Observo que está leyendo a Jorge Martínez Lucena en su Ensayo Z. Una antropología de la carne perecedera, y piensa que, al sumergirse en el agua, no se suicidó, sino que aprehendió a su doble, fagocitó a su parte oscura... y ya no tiene reflejo, sólo es un ente racional que se rige por lo primario, por lo cerebral. Agotado en sí mismo, sin alma ni sentimientos, se ha desvinculado del lado humano de su existencia. Elimina su lado espiritual. Y está investigando en su árbol genealógico por ver si tuvo sangre noble y se puede presentar en sociedad como un vampiro seductor, y quizá salir diputado, y si chupa bien: presidente... o se ha de conformar al seguir siendo un zombi más de la masa. Ya ves, él... tan exclusivo que aparentaba ser delante del espejo. Suerte, pues, Narciso.

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Todo proceso de cambio, dice Feyerabend, al igual que toda frontera, añado, es ambiguo... y no se sabe qué desconcierta más, si la luz o la oscuridad. Quizá en ese terreno de nadie en donde no aprecias nada, nada ves, nada a qué aferrarte... es en el que realmente vivimos. Queramos verlo o no. Todo depende de la percepción.


Según entro, la Puerta del Sol es entrada de luz que recibe sombra del edificio de la presidencia de la comunidad de Madrid. La luz de Sol desconcertó a muchos, y la sombra de la represión renació en esta plaza el 15-M del 2011.


Yo sólo sé que mucha gente que por aquí pasó rompió esa burbuja, donde se confundía el individualismo con la singularidad, y empezó a llenarse... pero no como los globos de esa rubia con la que me cruzo, rellenos de silicona, parecen dos círculos, dos conjuntos que siguen vacíos de sí misma, alimentando su ego con las miradas, con el logo del infinito en su pecho y, espera... sí: también en su culo. Lleva unos pantalones muy ceñidos, sus nalgas dibujan un triángulo en cuyo centro está el ojo que todo lo ve de los iluminatis, el que imprimieron en el billete del dólar con el que compran culos como éste para cegarlos con el odio de su impotencia...


pop up: ojobul

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fue difícil superar esa línea. Pero se consiguió. Y hoy, como siempre, todo va de culo. Del culo.


El legado del Positivismo, después de diseccionarnos en un laboratorio, es la certeza de que lo único que tenemos en nuestro interior es mierda, y por tanto, el cauce adecuado para la expresión de tanta vida interior es el tracto anal.


Pero asumir que esa es la única vida interior que nos depara la sociedad de consumo, no nos supone un acto de contrición o un principio (si estamos bien integrados) depresivo. No. Pues admiramos nuestro físico modelado y decorado, siliconamos los defectos, cercenamos los excesos que jalonan nuestra vía ascética: esa fórmula alquímica en busca de una Luz que hoy sí consigue, pues tratamos a nuestra mierda como oro que se limpia con la piedra filosofal.


En poco menos de una generación hemos pasado del descuido más absoluto del producto final y de su entorno, al mimo. Evidentemente, para ello hay que comer, hartarse de comer... Y tener mucho tiempo inculto.


Hemos trascendido a los gallumbos-pañales, esos marianos de probada resistencia contra los perdigones, sudario de los palominos de paz ahorcados entre los gases del campo donde se concentran los cadáveres de los garbanzos... Hemos cruzado la línea no tan imaginaria de nicotina que delimitaba ese terreno tabú, de brujas e invertidos, donde el aire era hedor decorado con abalorios petrificados que colgaban de los pelos del culo.


La revolución implicó otro estilo, otra línea para otras tintas que lo describen, agradecidas, tanto funcional como estéticamente: el tanga.


Utilizar un tanga, en principio, supone un estudio, una limpieza de la zona: mirar, tocar, depilar ¿da placer?


En tema de limpieza, la modernidad llegó con el papel Elefante, primer reciclado, cartón puro y duro que rallaba el ano y dispersaba sin limpiar...


El papel blanqueado nos sirvió para observar nuestra mierda, admirar su textura sin mancharnos, olerla. A partir de ahí, todo fue mejorar el producto: más suave, más resistente, más ancho según engorda tu culo... y decorarlo, personalizarlo: pues tu mierda es distinta, única, exclusiva. Ello nos ha permitido irnos acercando al ojo del gran desconocido, profundizar en su limpieza, hacer lo socialmente correcto, repetirlo, otra ecolalia mental, plug in anal...


¿A nadie llama la atención el hecho de que las lavativas no sólo no han desaparecido sino que aumenta su demanda? ¿Qué es la hidroterapia del colon? ¿El nuevo mundo lo tenemos en el culo?


Hoy vamos más allá, si cabe: toallitas bien olorosas con suavizante, desinfectante...


¿No estaremos esquilmando otra selva?


¿Otro ecosistema destrozado?


TAG: 2006. Para Patxi Irurzun.


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Vuelvo a cerrar otra ventana emergente en mi chota. Salen de mí como bocadillos en un tebeo... globos, eso es, retomo la deriva en la resaca: todo globos como los que repartía un periódico con su logo: la razón, hace un par de días en una manifestación autorizada, es decir, que no fuese de los llamados Indignados... Globos logotatuados con la Razón, curiosa metáfora de lo que persiguen los mediocres: cabezas vacías, disociadas de su cuerpo, sin educación ni cultura, no vaya a ser que lleguen a pensar por sí mismos, y se den cuenta de que son esclavos.


El único afán de los mediocres ha sido intentar barrer de Sol todo rastro significativo que recuerde a los Indignados. Pero desconocen que Sol no es signo, y sí es símbolo junguiano que pertenece al lenguaje común que nos une a los que todavía somos seres humanos, que va más allá de la Razón, y que ya se ha viralizado abriendo mentes que buscan crecer juntas en una conciencia colectiva, en libertad. El signo es ahora esa plaza tomada por la policía hipotecada por los bancos, y su futuro es el que dice Baudrillard en Contraseñas: el signo siempre es el desvanecimiento de la cosa... y cuando la cosa, la sociedad que quieren perpetuar en la mentira, está vacía: desaparece.


Algo así deben pensar las decenas de viandantes que se fotografían en el reflejo de ese iglú o gusano de Dune sajado, antes de descender hacia el intercambiador de tren y metro. Quizá todavía intuyen que ese es su último reflejo antes de desvanecerse... pues no deja de ser el kilómetro cero, un círculo en el que, al igual que en el grabado de Robert Fludd: el Nacimiento de la Luz, 

el principio se une con el final... pues parte de una explosión y deviene en ella. La interpretación depende siempre de los puntos de vista. Unos dirán que todo se acaba. Otros, por el contrario, decimos que todo empieza. Lo único claro es que en un estallido todo está mezclado, todo es Niebla, conjunción de luz que se expande y de oscuridad que, al aferrarse, será ceniza que todo lo cubra... Esa es mi época, donde me busco entre el humo. Esa es la Puerta del Sol. El kilómetro cero. Y nos podemos quedar en ese conjunto vacío o intentar rellenarlo de nosotros, romper el muro y empezar a sumar... hacer del círculo vicioso un círculo virtuoso en su avance, como afirma Jorge Wagensberg. Es nuestra elección.


Vuelvo a coincidir con el rasta del rastro... se dirige hacia el túnel que desciende al averno. No se mira en el reflejo. Creo que sabe que ya lo ha perdido. Ya no se ve bien, no existe pese a los piercings, los tatuajes, el cuerpo de gimnasio, las terapias con que adorna el culto a su cuerpo. Tuvo la oportunidad de aprender de lo originario, de abrirse a los ritmos de los que están en comunión consigo mismos, integrar su interior con su estética... pero lo rechazó. Se sintió observado y comparado y pudo en él la represión visual de los zombis, le cazaron con el 'qué dirán': mezclado con los inmigrantes, los que han jodido todo esto, han venido a robar, a pudrir nuestra cultura... Lo que le pasó, supongo, es que se encontró con su doble en el espejo y no se reconoció, vio el vacío, la infinita distancia que existe entre el ser algo y el ir de algo, y se colapsó, se avergonzó de su imagen en negativo. A la puerta de su abismo, alguien le da la chapa y recoge un folleto. Se le volverá a ver por el rastro, al tiempo, repartiendo galletitas... o como un c.e.o buscando como un loco la marcaespaña entre los cachivaches, en la manta de saldos de los mercados, poseído por un logo... rapado... al cero.

...

III- ¿Pro Logos?


Orfeo decapitado
Tu cabeza desmembrada
Flota
Canta
La poesía es un muerto viviendo a pesar de la muerte


TAG: El movimiento lúdico. Extraído del blog: La belleza de no pensar.




Orfeo es un mito. Orfeo es un mito del Blues. Ducho en el arte del suicidio prolongado,/ la creencia de ser Narciso/ en el acto de pensarse a sí mismo,/ sin proyecciones morales... como nos dice Joaquín Piqueras en Los infiernos de Orfeo.


Pero hemos olvidado interpretar los mitos. Y ahora que se hunde la cuna de occidente: Grecia, allí donde brilló por vez primera la Luz de la Razón: el Logos, pienso que está más de actualidad que nunca... pero no ha sido seleccionado para el Gran Hermano de la telebasura... en fin.


Orfeo perdió a Eurídice, su amor, cuando ya la había rescatado de la oscuridad del inframundo, al darse la vuelta para mirarla sin esperar a que ella, al caminar detrás de él, estuviese fuera de los infiernos, de la oscuridad... pues no estaba totalmente bañada por la luz del sol, su Logos, y así, según lo pactado con Hades, se desvaneció en el aire.


Orfeo cantor de cosmogonías donde el mundo confuso primigenio se ordenó... Orfeo como tránsito de lo irracional a lo racional, definición hecha por la Razón, la luz que todo lo ordena con mandamientos, tanto orden que nos revierte a la agonía de la confusión...


¡Qué gran historia para los descendientes del monoteísmo patriarcal judeocristiano que hoy boquea! La parte oscura rescatada por la luz de la Razón, la parte oscura que camina detrás de la parte masculina, la parte oscura que se volatiliza... Apta para cualquier sermón televisivo de algún obispo integrista fichado por las corporaciones.


Así nació la dualidad que nos ha mantenido a los occidentales enfrentados, primero con nosotros mismos, desde entonces. El tránsito del Mythos al Logos. La primera piedra en la que tropezó la Razón al pensarse única y exclusiva, masculina, apta para la conquista, la explotación... y no pensarse como conciencia colectiva, y así perder en su egoísmo a su parte femenina, su parte intuitiva, el sentir, las emociones... la que comulga... no separa.


Todavía pensamos que la Luz es la de la Razón. Pensamiento que, encerrados desde entonces en la burbuja de nuestro cráneo, nos ha llevado a perder a nuestra propia Eurídice, y nos hemos empeñado en diseccionarnos hasta llegar al paroxismo en el que vivimos, para intentar encontrar en Occidente aquello que en nosotros extirpamos desde el principio de nuestra civilización. Pues, al igual que Orfeo, estamos desmembrados y nuestra Razón deambula disociada de su cuerpo, zombi y vacía, en el fin de esta nuestra era. Ese es el vacío primigenio. El que sufrimos.


Jung lo dice así: Hemos de encontrar en nosotros lo opuesto a lo que nos está destruyendo para llegar a ser completos.


Es curioso que los disociados de la razón vean en Sol el regreso de la oscuridad, mientras se empeñan en perpetuar la misma al exorcizar los logros alcanzados por la Razón. Ya sólo son los monstruos soñados por la Razón que interpretaba Goya en su grabado, una vez borrado al ser humano del mismo.


Vivimos en esa época de transición del grabado de Fludd, época en la que podemos alcanzar, si cogemos distancia de ella, esa unión de los contrarios en nosotros, luz y oscuridad, que ahora confunden su papel entre la Niebla, el polvo del derrumbe... pues todo se transforma en su contrario. Así definía Heráclito 'el oscuro' la enantiodromía: el juego de los opuestos en el devenir, esto es, la noción de que todo lo que es pasa a su contrario.


Dioses o Diosas. Según sociedades patriarcales o matriarcales. Algunos afirman que la tradición judeocristiana pudo haber borrado a la Mujer Diosa de sus escrituras. Se rumorea que muerta Eurídice, Orfeo perdió la cabeza y se hizo pederasta (por si a alguien le aclara algo). Quizá habría que juntar a Diosa y Dios en nuestra chota y dejarles follar en paz... quizá así deje de dar por el culo nuestra dualidad y podamos re-evolucionar, es nuestro proceso de individuación, que nazca el Rebis alquímico al pegarle a Orfeo su cuerpo, la unión de los contrarios en nosotros.


En la plaza, a mi alrededor, todo son logos de marcas. También lo son las banderas: marca España, marca Madrid (sí, se escucha un ¡gooool!, hasta las estatuas vivientes lo celebran). Signos vacíos. Estética del derrumbe. Esa es ya nuestra única razón de ser en este sistema consumista: por eso protegen esos logos, es lo único que les queda: el decorado, y lo hacen con la policía y lo harán con el ejército.


Aunque, apunto, es curioso que esas marcas, las que imponen un estilo de vida afín a sus intereses, apelen a la parte emocional del consumidor, a una pérdida de la esencia original, cuando ven mermadas sus ganancias por la competencia de otras marcas denominadas "blancas" o genéricas... cuando son ellas las que han extirpado toda esencia. Tú ya sabes que las marcas te diferencian. Sí, ya sé que soy el incongruente... Marcelo Colussi lo dice así: Ir contra el imperio de las marcas registradas y lo que el mismo implica no sólo es posible: es imprescindible para pensar un mundo sostenible en el tiempo, más armónico y menos violento que el actual.


¡Vuelve Robespierre! Es el dibujo de una guillotina. Podía ser, a su vez, un buen logo. Me juego algo a que a alguna corporación no le importaría patrocinarlo si huele que puede sacar rédito. Me imagino a una cabeza que va a ser guillotinada pensando en cuánto van a subir sus acciones con la decapitación. Pues juegan a todos los palos, siempre lo han hecho al financiar y beneficiarse de todas las guerras en los que mueren los de siempre. Son un puto virus que se replica en todas partes para seguir vendiendo... Virus que todos portamos y lo hemos de erradicar, es necesario que lo matemos en nosotros. Vuelve, Robespierre... sí, es necesario... y planta, al lado de la majestuosa guillotina, otra con un sistema de autodecapitación, cobra un par de euros, no se entiende de otra manera, y pon a unos cuantos haciendo cola... verías qué éxito: la fila de voluntarios competiría con la de la lotería.


Los vampiros integristas del nuevo orden mundial de esclavos, al rechazar la transfusión de sangre nueva que era la única posibilidad de regenerar este sistema gangrenado, morirán de inanición encerrados en sus burbujas-búnkeres con almenas subterráneas. Los demás intentamos forjar nuestro destino común al salir de entre el polvo del derrumbe en este cruce de caminos, donde los neones estallan, el decorado colapsa...


No-logo, escribió Naomi Kleyn, relatando las tácticas de las corporaciones que te imponen un modo de vida dependiente, si picas voluntariamente el cebo y aceptas las cláusulas, las que les eximen de la responsabilidad de tu desaparición, la letra pequeña que no se lee, donde delegas tu voluntad, la pierdes en el camino virtual hacia su mundo feliz, regalas tu identidad al proyectarla en lo que consumes, te inoculan el virus que te ha de transmutar en zombi, invaden lo que desechas de ti, lo que tú eres, y acaparan, privatizan el espacio público con su omnipresente publicidad... encarcelado por dentro y por fuera, negocio redondo pero vacío de ti.


Sí, quizá esto no sea un prólogo... pues aunque esté delante del Logos, lo que le sigue tiene poco que ver con él, pues no nace del orden, al menos de ese orden que tanto buscamos hoy para protegernos de los miedos creados por los mediocres a través de sus masasmedia, el mismo miedo que nos encierra en espacios cada vez más reducidos, donde nos pensamos a salvo tras la égida de su control permanente, y no, no nace de ese orden... quizá nazca de la zona en la que tal vez habite nuestro cerebro, según Dante Chialvo citado por Ricard Solé: esa zona intermedia, a mitad de camino entre el orden y el desorden. La frontera en la que los sueños surgen de la materia y donde la materia intenta explicar sus sueños... y está estructurado como el cerebro, pues si la sincronización y la coherencia son excesivas, surge el estado patológico en el que vivimos, al borde de un ataque epiléptico de sufijos... y para evitar los -ismos, mi única preocupación es intentar mantener en mí algo de la esencia que tanto me ha costado resucitar desde que estalló mi burbuja en el 2005, y egresé de ese submundo en donde me pudrí diez años, y regresé al mismo punto en el que estaba cuando ingresé en ella: el cruce de caminos de mí mismo... sólo que ahora era como la silueta de un cadáver empalmado perfilada en el polvo del camino, la marca que delimita un algo que ya no existe, que se pulverizó... el que podría ser mi logo, los restos de mi burbuja, de mi envoltorio, vacío de mí mismo. Por ello empecé un trabajo detectivesco, intentando seguir a la contra los restos que la Razón diseccionó de mí y que, al no saber recomponerlos, abandonó a la suerte de la putrefacción en el camino... aun a sabiendas de que ya nunca podría volver a ser el mismo, no me interesa, ahora sé que de eso va el tema de esta vida, de re-evolucionar, crecer, progresar al deconstruirme... no quiero reconocerme como era, saber quién fui, en esos indicios. Pero si había un camino, sólo podría encontrarlo dentro de mí, asumiendo el monstruo desmembrado que soy, intuyendo que podía desaparecer otra vez en el intento, como casi sucedió en el primer parte de la investigación: La cámara de Niebla, que junto a esto que lees y Limpieza de bajos (en la que están indagando con lupa un par de neuronas reservistas), busco cimentar los espacios abandonados de mí mismo para, ahora sí, crecer... pues sé lo que siente el que huye de sí mismo, soy parte integrante de este sistema, lo construyo y lo justifico día a día, y esto que lees puede que sólo sea un ladrido frente al espejo... cuarenta años he pasado en el intercambiador de luces y sombras, ese desierto vacío de mí. Serán los informes de una investigación: una trilogía o tres razones para pensarse, soñarse: Crónicas para decorar un vacío en la niebla.



El doble cero es la crème de la crème, eso dicen en un foro sobre el primer polen, tamizado por una malla de finos agujeros, que surge tras apalear a la planta de maría: el de las glándulas de resinas maduras. Es lo mejor de lo mejor que te puede ofrecer esa planta: la esencia que supura de sus glándulas. El doble cero es lo que ahora que estoy vivo, busco. Y lo busco al escribir y al hollar mi propio camino, tropezando e incorporándome pero avanzando. Tamizando la parca esencia que expelen mis glándulas... todo procesado por un mínimo de Razón, sí, pero con el tacto pegajoso de la resina. Lo malo de todo esto es que surge cuando la vida te apalea...


El doble cero es la crème de la crème, sí, pero para afirmar eso has de haber probado alguna vez la crème... si no, te pueden dar el palo como lo hacen las corporaciones al endiñarte una porción de caldo concentrado, un estilo de vida que te venden como único, sin haber probado lo que es de verdad la vida. Sólo han de preocuparse por que no despiertes con los vahos del concentrado, no sea que pruebes alguna vez lo original, lo hagas por ti mismo, seas autosuficiente... y les jodas el negocio de sus paraísos, los decorados de sus resorts clonados y amurallados. Es cuando te mandan a las ovejas disfrazadas de perros.

El doble cero no camina hoy por la Puerta del Sol, no le hace falta ostentar el engaño, sentirse reconocido por las burbujas vacías, aspirar a un sello de exclusividad, un logo que sólo son dos ceros pegados con cianoacrilato, pues hoy todos nos dividimos por el infinito que te promete la publicidad, la que nos diferencia con una marca, pues somos un cero partido por infinito iguales a nada, pues aquí ya nada puede contarse, sólo enumerar los saldos que a esta plaza vienen a morir.

Miro sus nalgas rellenas de silicona... en el cruce de caminos entre ellas ha de existir un agujero negro infinito, vacío, espero que sí, aunque en el territorio de la mierda lo normal es toparse con la mierda, Bo, como en los garitos llenos de avatares donde te encontré, vacíos de seres humanos, donde sólo fuiste ese neón que aspira a fundirse y ser recambiado, luz artificial que me confundió un tiempo, acababa de estrenar mis alas de polilla, una oferta que te cagas en un outlet, mientras intentaba despegar, cegado por el polvo que levantaba mi aleteo. Aún así, fuiste la única luz que sintió los cabezazos que me daba contra las barras por ver si salía algo de mis glándulas secas. No fue una buena época, aunque ahora sé que fue una época necesaria, la mierda es necesaria. A veces hay que quedarse sin nada para despertar, que te cerque la muerte, que sientas que hay que salir por patas sin pensarlo, escapar, así renace el Instinto abotargado, las crisis siempre son buenas, no sólo para quienes las inventan y gestionan: los banqueros y la curia, los que se enriquecen... si aprendemos algo de ellas y somos capaces de coger distancia al nutrirnos del estiércol y crecer para escapar de él.

La opción a escoger es sólo tuya. En su propuesta no entras, no tienes futuro. Quizá comience la era de unos gadgets deambulantes que se piensen disociados en su vacío, siempre sufriendo por la parte extirpada en ellos, nosotros, quizá reemplazados por un simple app gratuito, hasta que colapsen en la siguiente vuelta y, a su vez, se pierdan en su propia dicotomía. Pero ya no estaremos

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El chaval de las rastas desaparece en su propio averno. Entra en el intercambiador de luz y sombra. Al final me ha dado juego la resaca, del cortocircuito ha nacido una chispa, no deja de ser lo único que siempre he buscado: ese momento de iluminación, el Funkelin del que hablaba el Maestro Eckhart, ese pequeño instante en el que te llenas en la contemplación del vacío, el que no pueden venderte las corporaciones, imposible de aprehender, es la quintaesencia, pues se desvanece ante la luz de la Razón... y si lo intentas, sólo te deja sombras, angustia, mala hostia, nostalgia que mancha servilletas de papel en los bares donde el alcohol distrae, a veces, esa sensación de vacío que marca la rutina del lento suicidio, por omisión de ti mismo, de Occidente.


De esas servilletas que escribía buscando algo dentro de mí, vomitando en ellas letras de alcohol, nació un blog en donde intenté reflejar esos fragmentos que surgían de mí como pop ups, que según la Wikipedia son: las ventanas que emergen automáticamente en sitios web, generalmente sin que el usuario lo solicite. A través de ellos fui recuperando poco a poco una voz olvidada dentro de mí, esa que reclamaba la vida, la lucha, y lo fui escribiendo en directo en esa Niebla virtual que nació con la excusa literaria, Bo, de intentar decirte, como icono, sí, eres un logo, de todas las mujeres que toparon conmigo en esa época, aquello que no pude mientras caía en el lado oscuro de la barra... y tú lo hacías bajo los focos. A través de ese espejo de sombras, Bo, partí en pos de mí y dejé unas notas inconexas y desafinadas, siempre variaciones, digresiones, fogonazos que resumen seis años de mi vida... notas que me han dado una vida que te cagas, pues de haber tenido antes esta herramienta, me hubiese ahorrado medio hígado y la infructuosa búsqueda de las servilletas sobre las que vomitaba en apestosas barras... joder, nunca aparecían en la resaca... la gran mayoría las regalaba a camareras que hicieron bien en limpiarse con ellas las babas del esperma de los de siempre: aquellos que seguían las modas e iban de originales réplicas... sí, de haberla tenido hace veinte años otra cosa sería... aunque tampoco hubiese bebido para contarlo, no sé, creo que todo tiene su momento, y de aquellas cada servilleta que manchaba con mi lefa abría un mundo... no sólo el de mis huevos repletos de fantasmas, como dice José Luis Moreno Ruiz en su Ángeles en mis cojones... y era un mundo interactivo, pues a veces conseguía que me invitasen a una birra, una jarra de vino, otra copa de soberano, pa sentirme rey, ya sabes, si yo sólo quería ponerme morao... o uno de tortilla y un tres calaveras corto... o una sonrisa en esa niña a la que nunca pude decirle: sólo quiero follarte, ya ves, como a ti y como tú nunca supo interpretar los silencios entre mis eses al entrar e intentar salir de su barra... esquivando malamente el mundo en el que vivimos, lleno de locos que, desgraciadamente para mí, son una mayoría que me llaman loco... mundo anormal que sólo me alimenta de mierda que no soy capaz de digerir y que vomito en mis servilletas, esas que, ahora, al perderse en la niebla de la virtualidad, no lo hacen en las resacas de mis eses que ya no te buscan, Bo, porque ahora sí tengo algo dentro, me rompí y crezco al abrirme... mi reina, la de los saldos.


Es hora, pues, de lanzarse de nuevo al vacío, tomar unas cañas y seguir admirando el desfile de los sin alma, pues como se dice en la contraportada de la novela del maestro Esteban Gutiérrez Gómez: 13.0.0.0.0. The revolution is now, que te aconsejo que leas si quieres saber por dónde te andas en este derrumbe:


Es tu momento, sin ti no hay otro. Has de luchar por ser tú mismo: ser feliz. Nadie lo va a hacer por ti, pero el Universo va a secundar cada paso que des, pues estás entrelazado, eres un fractal donde la parte es el todo y el todo no puede ser sin ti. Si todavía eres capaz de ver en unos ojos la magia del infinito, aprenderás a leer la escritura cifrada de la Naturaleza; pues dentro de ti está la clave, la que la Razón te oculta con miedos impuestos, la que te ha de enseñar a vivir ese momento que fluye para hacerlo eterno. ¡Búscate! La Revolución, sí, es ahora.



Sólo busco la esencia, algo ha de quedar dentro de mí. Fluctúo, existen días en los que soy onda y busco el bien común, indago por ver si se puede hacer algo en este erial. Otros días me veo como partícula que no sabe que interacciona y va a la deriva de sí misma, materia oscura que posee toda la energía pero que fluye en su onda, a su bola. Vivo en una carpeta abierta en la mesa de un criminólogo que busca reconstruir un asesinato, el perfil del asesino, mi identidad, a partir de meros indicios, huellas y restos de lo que algún día fui pero que ya no soy... pues soy el asesinado y el investigador, el detective que no recuerda que él es el asesino. Todavía no me he desgajado del todo de ese afán seropositivista de diseccionarlo todo, aunque no busque reconstruirme. Quizá el cambio consiste en asumir el vacío. Darse cuenta de que aquello que despreciamos, por no ser viable en sus estadísticas, era lo que nos unía por dentro. Aunque estamos acostumbrados a los horizontes y en el Nirvana éstos no existen, al menos hasta donde alcanzo a ver.


Han sido demasiados kilómetros en silencio, con los colores que en mí se recluyeron, de los que renací oscuro al intuir que formo parte de ese vacío en donde dos eslabones se friccionan, puede parecer que nazco del eslabón del pasado pero no pertenezco a él… y no alcanzo a ver futuro… tal vez soy óxido que nace en la soldadura que aguanta la tirantez de una época que muere, se resiste a morir, acuciada por otra que viene, lo ha de hacer… creo que depende de mí el situarme, qué percepción deseo, qué realidad busco… para ello, hace ya muchos años emprendí un viaje hacia el centro de mí mismo, y descubrí que las conclusiones no existen, sólo lo que queremos ver existe, quizá por ello tan sólo reconocí mi vacío, y sentí que tal vez debería rellenarlo con el Instinto perdido, la emoción del paso dado, espontáneo e improvisado… en ello sigo, todo en mí chirría pero de ese crujido me surto, de ahí nace mi grito, es lo que te canto, yo lo llamo Blues, que reverbera en mi hueco, este alma extirpada, abismo donde se filtraron demasiadas lágrimas internas, las mismas que me oxidaron, las que me destruyen y alimentan porque ese óxido soy yo, el que ayuda a romper la cadena… pero hasta que descubrí esto que te cuento, he sembrado de óxido miles de barras que se han mezclado con otros óxidos en el silencio de los que no encuentran una revolución que no se venda... sigo pensando que el camino es común, pero ha de partir desde las entrañas de cada uno, lo que te une con todo, con todos.


¡Búscate! La Revolución, sí, es ahora.


Si no lo haces... quizá cuando te apagues surja de la nada un underpop*, que será como un epi-logos, una lápida, sobre tu Razón: el tiempo en el que no vivirás:



*pop-under: consiste en abrir de manera intempestiva nuevas ventanas que se sitúan detrás de la ventana en uso. Son una variedad de los pop-up. Éste abre una ventana nueva en el navegador, detrás de la ventana activa, que no es visto hasta que el usuario cierre las ventanas que está utilizando. Wikipedia dixit, amén.



Entra, pues, si quieres en el intercambiador de luces y sombras... introduce tu login, la clave de todo eres tú, recuerda que la contraseña está dentro de ti:



POP UPS



SERVILLETAS MANCHADAS DE LEFA


(cara B)







Original de Ángel Córdoba



Eres el cerrojo

y eres tú la llave también


Antonio Vega



Me cago en el orden del mundo, estoy perdido

Heiner Müller



Los que eran dioses se han convertido en enfermedades.
 
Carl Gustav Jung


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Piernas asfaltadas, carretera infinita que prometía curvas peligrosas, precipicios sin quitamiedos, cruces, cruces, cruces como muescas, sin flores ni leyendas en la zona oscura de la barra, donde nadie recuerda a nadie, las colillas caen, las agujas de los tacones acechan, mirar hacia arriba, carretera infinita de nylon, cumbres de niebla a conquistar y perderse, desaparecer de una vez, sólo tenía oscuridad, Bo, sólo oscuridad, un coche lleno de los restos del naufragio, un mínimo espacio entre ellos para descansar un poco y la carretera infinita para seguir huyendo...


así llegué a ti,


gadget's Blues, Crónicas para decorar un vacío, enero 2012


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Alfonso Xen Rabanal
 


EL TIEMPO DEL HOMBRE MUERTO
portada de Julia D Velázquez



A Carla Blue, todavía no he podido enviarte las novelas. Lo siento
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