Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

martes, 16 de julio de 2013

Anatomía de un ángel hembra/Pedro Andreu

CasAbierta-ed

Madrugada de radio 

¿Te has parado a pensar lo que sucederá?
Buscarás respuestos a la vida en el techo,
apilarás botellas de ginebra debajo de la cama,
fumarás tres paquetes en un día,
cubrirás de colillas todos tus ceniceros.
Llenarás de palabras adustas los cuadernos
que luego leerás como si repartieras hostias
en la radio, entre un tema de Dylan
y otro de Pink Floyd.
Te dejarás hacer por la resaca, abrazarás
el cuero despacioso del tedio, la soledad
de ojeras malvas que refleje tu espejo.
Y cuando al fin creas que tienes las respuestas,
la jodida existencia cambiará de preguntas.
Y te irás a otro piso, y dejarás la radio,
y no saldrás de noche ya nunca a la ventana
a fumarte el penúltimo con la esperanza ciega
de encontrártela abajo.

(extraído de: Dislocación de un ala)
...

Blues Ville, 4:30 a.m 

En los bares oscuros- las cavernas
De música en directo-, hechos de humo
y luz artificial casi penumbra,
a veces los solteros miran
a algún casado alegre.
Lo envidian un segundo y se imaginan
el roce confortable de unas sábanas viejas
-las de siempre-, el tacto de una piel
cómoda a fuerza de años de tocarla;
lo que espera a aquel hombre acompañado:
las mismas buenasnoches de otras noches,
el rito de tumbarse junto a alguien,
ese tranquilo aliento conocido,
las fotos aún de novios por la casa,
el perfume de sueños compartidos
que embriaga en la alcoba, las sonrisas…
Pero también las broncas imaginan:
los críos, sus caprichos, los proyectos
tirados al retrete por respeto a su esposa,
la desalmada hipoteca con los bancos.
Los casados a veces envidian un instante
También a los solteros.
Ven sus ojos con ganas de jugar a ser lobos,
la sonrisa veneno de palabras que aguardan,
la luna que les llama desde afuera,
el deseo en sus cuerpos de manada,
la aventura que empieza al cerrarse la noche,
las promesas que ofrece
la ciudad de los sábados.
Pero también observan
los platos sin fregar del mediodía,
el colchón desolado si no hay suerte,
los puñetazos de los años difíciles:
el paro, el desamor, el alquiler,
putas palabras rotas en un folio,
un mundo terrorista sin perdón,
mujeres que al marcharse
les cortarán los dedos
y quemarán sus almas como quien quema yerba. 

... 

De Ángeles y Burdeles 

Todavía el deseo te arrastra algunas noches.
Te arrastra como a un golfo por las calles
a bares con terraza y a pocilgas sin aire.
Con humo por aliento y besos de vino negro
te acodas en la barra y juegas a ser nadie.
Admiras entre sombras tanta fiesta
de músculos de gata, sonrisas provocadas
por el vértigo blanco y un billete enrollado,
miradas que se cruzan cercanas como trenes,
copas que chocan y manos que se rozan,
ángeles caídos a golfemia, monstruos purísimos,
besos furtivos de una mujer casada a un tipo
que hace apenas dos horas desde aquel escenario
derretía sus bragas desde un solo de saxo.
Todavía te arrastra. Es el deseo.
Yo te he visto besando a una antigua vecina
en el baño de hombres mientras The Cure sonaba.
Y sé que alguna vez has hecho el desayuno
a mujeres de un día que te arañaron dentro.
Sin embargo regresas casi siempre cansado
hasta tu casa, te quitas los zapatos, ropa...
Te tumbas a jugar un solitario
hasta mancharlo todo de soledad enferma. 


(extraídos de: Ángeles caídos a golfemia) 

Pedro Andreu, Anatomía de un ángel Hembra. CasAbierta Editorial 

Gracias, Jorge M Molinero. Como me avisabas, he disfrutado de este poemario de Pedro Andreu desde la primera página. Impresionante... Intuyo que por  su tono de Blues y Tango me lo recomendaste, por su búsqueda de la emoción de la que tanto hablo, o quizá, también, por esos encabalgamientos que tan bien utilizáis ambos.

En cualquier caso, ya está metido en la pequeña maleta donde llevo a mis poetas favoritos. Me gusta mucho su tono. Te lleva a esos territorios, deconstruyendo -como muy bien nos dice en su Post scriptum- una emoción concreta de soledad que desconocemos compartir en el tiempo, de bares y camas por hacer y deshacer y la incertidumbre, eterna pregunta, de no saber qué estado cuántico elegir, aunque siempre gato, y vivo, entre los callejones entrepiernas del destino... allí donde se canta a esas pequeñas cosas que se cayeron de un pentagrama al romperlo: un Blues: 

Réquiem por las pequeñas cosas 

Hubo llaves, domingos frente al mar,
las algas de la playa, casa de sus abuelos,
y viajes y mochilas, bicicletas, ternura,
unos poquitos muebles, tantas risas,
silencios agradables, aeropuertos
y puertos, vuestra gata, terrazas de verano,
cenas, porros, vino, versos, despedidas
y encuentros, besos de tango, abrazos
de bolero, traslados, tuberías
que siempre se averiaban, alquileres,
desahucios, una moto, la gente que no daba
dos duros por vosotros, tu bohemia, sus ganas
de encontrarte cualquier trabajo estable,
su arcoiris perenne en tu país tan negro,
amor que ambos sabíais que era eterno.
Dónde ha quedado todo, qué fue del maizal
que ardía entre vosotros si os tocabais.
Sólo pequeñas cosas te han quedado:
algunas fotos buenas, otras malas,
este poema que escribes para ella, trece cartas,
al hilo del teléfono su voz de terciopelo,
el ligero terror a meterte en la cama
y estar solo ante el frío
de su nombre quemado,
tratando de entender por qué sigues cantando,
para qué si la vida rompió la partituras,

si se hizo la sorda y te apartó de ella.

Gracias, Pedro, por la dedicatoria
Fuerte abrazo
...


4 comentarios:

Miriam Tessore dijo...

Hace un par de años atrás llegué a Pedro pero no sé cómo ni por quién, pero este poema quedó en mi cajita de recuerdos. Te lo dejo a vos, que sos la 1º persona que encuentro que se haya emocionado con él tanto como yo. Saludos.


Pero no importa, dale, llévate mi alegría
en tus labios, haz papel de fumar
mis poemarios, cambia la cerradura, vive el cielo.
Haz el favor de ser feliz, y nunca, nunca abras
a ese mamarracho enfebrecido
que llamará a tu puerta
las próximas semanas.

Se hará pasar por mí
-ya te lo advierto-
y te traerá la peste.


del libro "El frío"

xen dijo...

gracias por pasar por esta niebla, dejar tu huella,regalarnos otro estupendo poema de Pedro.
un placer tenerte por aquí, abrazo
...

Mareva dijo...

placer caer por tus paisajes que hacen costura sobre ese vacío...
siempre una ventana, un timbre, una luz bebida, un golpe contra la puerta, que cartografiarse en esa angustia de ser..

me incendiaron los poemas de Pedro Andreu que no conocía... gracias por cosechar contra olvidos y por el guiño que me hiciste

salud!

xen dijo...

formáis parte del hilo con el que coso mi derrota, Mareva... gracias a ti, porque sabes transcribir los ecos que nos unen a todos en este vacío. Fuerte abrazo
...