Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

lunes, 23 de noviembre de 2009

Extracto de arándanos/Luis Miguel Rabanal

Tengo, casi, la más completa seguridad de que a partir de hoy mis problemas (si no todos, sí la inmensa mayoría) van a terminarse de una vez. Que ya iba siendo hora, coño. Resulta que después de mucha reflexión me he decidido a probar el Extracto de arándanos que mi médica me venía aconsejando últimamente para las persistentes infecciones urinarias que padezco. Así pues, hoy, María Jesús ha diluido veinticinco gotas en un poco de agua y ale, a tragar que está bien rico. Mentira. Está asqueroso. Pero me da igual. Insisto, tengo casi la certeza de que mi vida desde este momento va a dar un giro espectacular. Sucedió que ayer, leyendo al respecto en Internet, me encuentro con los beneficios, para mí desconocidos hasta entonces, de los arándanos éstos, no sé si en extracto o en mermelada, en fotografía o en infusión. Parece ser, según la amplísima literatura que pude consultar, que no sólo para las infecciones del tracto urinario y zonas afectadas es aconsejable el preparado, no vayas a pensar. También para la encefalitis va divino. Formidable para la diarrea e ideal para la multiplicación del colesterol bueno. Para la úlcera gástrica, no veas, estupendo, así como para los ganglios, varices y halitosis. Para la difusión del bronquio y del bronquiolo, hoy por hoy, de lo mejor que hay en la farmacia. Y para el estreñimiento pertinaz y para el mal carácter y el olor de pies, ídem. Magnífico contra las hemorroides, las pesadillas y la alopecia. Incluso, en ocasiones, hasta combate o, cuando menos, corrige un pelín la petulancia y abrevia la ronquera. Mejora grandemente el diapasón natural, aunque no lo soluciona. Mágico para las cataratas y para agudizar la visión nocturna (qué pena no haber dado con el producto en su momento, hace treinta años. Por lo de las cegueras de madrugada, lo confieso). También para los dolores menstruales y de corazón es más que aconsejado. Pero lo que verdaderamente me ha producido perplejidad y una especie de felicidad, por qué no decirlo, es saber a ciencia cierta que con este bebedizo tengo asegurado un alargamiento del pene, quiero imaginar que a corto o medio plazo. Porque a la tercera o cuarta dosis ya me he sentido, no sé, como más dotado: hay algo ahí que me empuja a pensar que sólo es el comienzo. María Jesús y Susana por de pronto quedan avisadas. Supongo que en tres o cuatro meses, si sobrevivo a la ingesta, habrá que tomar medidas para que no me llegue hasta la puerta y dé que hablar a los vecinos. ¿Cortar por lo sano? ¿Hacerme el loco y el irresoluto? Cualquiera sabe.

Luis Miguel Rabanal, extraído de Más
palabras para olvidar



1 comentario:

Isabel dijo...

Me ha divertido tu post. Gracias.

Por si fuera cierto, hay otro extracto de arándonos en grageas: Cramberola o algo así se llama. Lo venden en farmacias.