Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

lunes, 2 de febrero de 2009

Pepe Pereza/El Ángel


En el cielo había un ángel que no era como el resto. Lo que diferenciaba de los demás eran sus continuas erecciones. Para él era bastante incomodo ir por ahí con el pene erecto, pero ¿qué otra cosa podía hacer si sufría de priapismo? Los otros ángeles le criticaban a escondidas y poco a poco le fueron haciendo el vacío. Un día que estaba solo se le apareció el diablo.


- Tú lo que necesitas es perder la virginidad. Le dijo Satán

- ¿La virginidad?

- Sí, la virginidad. Para eso necesitas una mujer.

- ¿Una mujer? ¿qué es una mujer?

- La solución a tus problemas

- ¿Y donde puedo conseguir a una mujer?

- En la Tierra. Solo tienes que volar hasta allí y encontraras todas las que quieras.

- ¿Y cómo sabré diferenciarla?


El diablo le entregó la foto de un mandril.


- Eso de la foto es una mujer. Dijo el diablo.


El ángel examinó detenidamente la foto.


- ¿Esto es una mujer?

- Sí… Deberás buscarla en zonas de selva. Ese es su hábitat natural.

- ¿Y qué he de hacer cuando la encuentre?...


El diablo le dió una clase teórica de sexualidad. Con la lección aprendida, el ángel partió hacia la Tierra. Cuando llegó buscó una zona de selva y la sobrevoló varias veces hasta que finalmente vio a un mandril comiendo fruta al lado de un árbol. Se posó a poca distancia. El mono dejó de comer y se puso alerta. El ángel comparó el mandril con la foto, al ver que el parecido era casi idéntico se alegró enormemente. El ángel se acercó al mandril.


- Hola… Vengo a entregarte mi virginidad.


El mandril le enseño los afilados dientes como señal de advertencia. Aún con esas, el ángel se acercó un poco más. No podía apartar la mirada del culo rojo que mostraba el mandril. Se acerco más. El mandril hizo un sonido hueco, una llamada de socorro. Enseguida apareció el resto de la manada. Le rodearon y le atacaron brutalmente. El ángel pensó que eso de perder la virginidad estaba sobrevalorado y que a él no le estaba gustando nada.



Pepe Pereza
,
perteneciente a su libro de relatos: Momentos extraños

1 comentario:

pepe pereza dijo...

Gracias, una vez más, por cederme un sitio en la niebla. Alfonso, amigo, un abrazo.
pepe