Para tus ojos/Luis Miguel Rabanal
PARA
TUS OJOS
Seguro
que venían de otro tiempo, como mínimo del que ya no
basta
nunca para haberlo perdido: árboles en llamas y la muerte
que
por allí rondaba llamando. Nos importaba la felicidad, tanta
dicha
profunda que al alba rociaba, con raros pinceles, la carne
de
tristeza y de angustia los taxis. A veces teníamos prisa por
llegar
a tus labios mayores. Un hotel abierto, una muchacha
que
se olvida de ti, el amor hecho de pie porque luego todo se
sabe.
¿Quién te mostraba su pecho helado y las llagas tan feas
por
doquier? Para tus ojos se inventaron las flores del saúco,
los
amores falsos y las cinturas de avispa. O si no qué más
daba.
Luis Miguel Rabanal, La casa vieja a través de este agujerito en la Niebla



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