Blues entre la Niebla

Blues entre la Niebla
Alfonso Xen Rabanal por Ángel Córdoba

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los hombres de los dos días



“… no sé dónde empieza la conciencia:
si es centrípeta al yo frente a...
o al “a” centrífugo al yo ...


Todo son notas inconexas. Intento sumergirme en su mente. Sé que existe el hilo que las une. A veces todo adquiere sentido. Después la razón las descarta. Siempre ha sido así. No puedo hacer un perfil. Al día siguiente ya no veo esa conexión, aunque todo sigue igual, el esquema y eso, sí. Pero falta algo, quizá por dentro. Entonces sigo otra pista que me lleva a la misma conclusión. Una y otra vez aparece delante de mí. Es como una melodía, la esencia, una espiral... En eso consiste el trabajo del escritor, me digo, en ser un detective que investiga indicios. Has de meterte en la cabeza de otros. Sin empatizar, ya... eso es lo difícil. Si te asomas al abismo, bien lo sabía Nietzsche, éste se asoma en ti. Pero la variable a despejar, esa X en donde todo confluye, ese vórtice, es cruce de caminos en el abismo y es como Jano, el dios de las puertas, el dios de las dos caras osmóticas. Y así, la investigación externa se transforma en interna. Existe otro hilo en ella que me adentra en un pozo sin fondo. Como si las palabras tuviesen sombra. Imposible de esquematizar. En estos últimos años la obsesión ha ido creciendo. Y es muy difícil no empatizar con ellos.

No sé qué hago aquí. Visitar las ruinas. Ser un peregrino más. Otro ingrediente añadido a ese cóctel de detritus lisérgicos. Otear desde esas alcantarillas que nos legó el Hijo de Sam. Fui socializado para ser una partícula que se piensa única e imprescindible. Pero pertenezco a una masa en descomposición. Soy occidental. Creí huir del pudrimiento pensando que era ajeno. Pero ya no. Ahora afronto mi propia mierda. Algo me dice que hay que cercenar la gangrena. Ese lastre que nos impide avanzar. Intuyo que ellos piensan igual. Por eso les espero.

Cayeron muchos, de los mejores, sin sentido, ahogados en el vacío, muertas las revoluciones no programadas, corriendo... alejándose de sí mismos. Los que sobrevivimos, los cobardes, nos disfrazamos para seguir huyendo transversalmente. Venir al Valle de la Muerte forma parte de ese disfraz. Aún anhelamos una Revolución. Pero el sistema nos ha ido acomodando en nuestros miedos, a muchos en las cloacas, y nos ahogamos en disonancias cognitivas. Periódicamente echamos un vistazo a ese vacío. Pero regresamos corriendo hacia las luces artificiales de lo cómodo, los muelles porculizantes de los miedos, las frustraciones que nos desangran. Volvemos a huir de nosotros y nos refugiamos en un consumismo, cualquiera, pues es la única vía de escape en estos tiempos de sumisión. El dios de la razón necesita etiquetar al lado oscuro, hacerle culpable de todos los males. Y vendértelo. Los asesinos en serie tienen su mercado. Nos enganchan por alguna parte. Todos hemos sido fagocitados. Aunque intuimos que hubo un momento en el que nos sentimos vivos, en el que nos hicimos unas preguntas que nunca hemos respondido. Y por muchas terapias externas que canalicen caminos internos, por muchas drogas, lecturas, películas, poemas selfies mendigantes de likes, nuevas revoluciones de café cortado en un parlamento... por muchos gadgets que nos separen de nosotros mismos, al final estallará el eco de esas preguntas en el último colapso, rodeados de fetiches que son espejos internos. Un estertor en el vacío, ya sin solución. Una repetición hasta el infinito de la mierda, vamos. Y no podía seguir así. La putrefacción de un sistema lo es de sus partes. Si adquieres conciencia de ello, poco a poco te vas aislando. No quieres ni puedes seguir la estela de instantes vacíos, los que te ofrecen a modo paliativo. Necesitas exponer tu podredumbre. Y te conviertes en un ser anacrónico. Llega un momento en el que eres como una sombra, si sales de tu refugio, si lo tienes. Y si te vislumbran se sienten inseguros, como si les abandonase su desodorante oficial. Pues ya no miras hacia otra parte, ni te engañas con tu mierda, sus olores. No sabes qué frontera has cruzado, pero ya no estás del lado del bien... su bien, el impuesto. Eres peligroso. No te definen. No te etiquetan. Y quizá piensas en afiliarte al Partido del Diablo... pero los King Mob ya sólo son otra imagen, impresa en una camiseta, registrada y sin alma. Y te vas transformando sin buscarlo en un lobo solitario de manual, su manual, el más peligroso, pues no eres predecible en sus redes, es lo que buscan, anticipar el momento en el que te desvías, dejas de ser sumiso. Ya no te vas a callar, a dejar que los mediocres sigan copando los puestos que marcan las tendencias de los sumisos. Ya sabes que tienes que luchar. Para ello, intuyes, necesitas aprender a pensar como ellos. 
 
Somos tartamudos viscerales, apasionados de un simple instante, pues enseguida nuestra atención y nuestros impulsos se derivan a otra fuente, no acabamos nada y terminamos por no empezarlo ante la sucesión de estímulos... salivando siempre... así nos quieren y así estamos, nos programan con canciones pop... lo único que nos une es el vacío que no disimulan.

Es lo que escribía en un blog a principios de 2008, antes de echar un vistazo, breve, a la prensa digital, para acabar inmerso en páginas porno. Un berrido, un orgasmo manual, algo que disimule la tensión interna, alcohol, drogas... y a seguir esperando que otros hiciesen algo. Así era... hasta ese día. Una noticia hacía referencia una nueva investigación en el Rancho Baker. Buscaban restos humanos que incriminasen a Manson para ejecutarle. Mentaban, cómo no, la canción de Los Beatles, Helter Skelter, que había inspirado a Manson para iniciar la espiral de descontrol y muertes, nacida en el Valle de la Muerte y culminada en Cielo Drive. 
 
El titular de una columna de opinión, en un lateral del timeline, prometía disertar sobre el asesinato de un diseñador de moda. Parece ser que el homicidio premeditado había ocurrido hacía unos meses. Entré, por ver si tenía algo de morbo el asunto. El modisto vivía en el edificio a cuyas puertas fue tiroteado Lennon. El cadáver estaba atravesado por un sacacorchos gigante. Desnudo. El hierro se introdujo en su ombligo. Atornillado a la tierra de Central Park. La investigación forense concluyó con que la muerte había sido lenta. Un remolino de tripas y sangre... Pues bueno, ya estaba liada. Tenía ante mí un nuevo estímulo. Empecé a salivar. Ya me habían pillado otra vez. Siempre lo mismo. Mi cabeza se empeñó en ver conexiones entre ambas noticias. Abrí una carpeta nueva en el navegador, otra investigación para una futura novela. Me olvidé de lo que estaba escribiendo, del porno, y durante semanas estuve abducido por el tema. Unos decían que el diseñador estaba relacionado con una red de pederastas. Otros, que le habían extraído la sangre en un ritual satánico... Datos que me llevaron a otros enlaces, decenas de páginas, biografías, más comentarios, todo notas inconexas, sé que existe el hilo que las une y, a veces, todo adquiere sentido en otra pista, la que te lleva a la misma conclusión, una y otra vez aparece delante de ti, es como una melodía, la esencia, una espiral, eso es: una espiral... que se va alejando del punto. Pero que no lo pierde de vista. Lo sobrevuela como un dron. En este caso sobre el edificio Dakota, la pija y maldita casa neoyorkina, famosa por su inquilinos. Entre ellos, Aleister Crowley. Se rumorea que maldijo a esa casa con su magia negra. Y quizá los que se congregaron a sus puertas en 1967, manifestándose en contra del rodaje de La semilla del Diablo, reclamaban para sí esas fuerzas maléficas. Allí estuvo, entre otros, Charles Manson. A todos ellos se les relaciona con una secta satánica llamada Los Cuatro Pi. Una mafia relacionada con el tráfico de drogas, prostitución, asesinatos, pedofilia, sacrificios humanos. Se les conocía con diferentes nombres: Los Hijos de la Luz, Los Veintidós Discípulos del Infierno... Unas joyitas que encarnaban todo el mal del lado oscuro. Y como guinda del pastel, neonazis. Pero algo no cuadraba. Su líder era un hombre de negocios acaudalado. Situado en el lado del bien. El movimiento en contra de la guerra del Vietnam estaba ganando adeptos. Necesitaban una estrategia para desacreditar a los melenudos que abogaban por la paz. Con la New Age ya los estaban mercantilizando. Pero no habían derrotado a la Idea. Y, como bien sabía Pessoa, sólo la Idea alcanza, sin corromperse, el conocimiento de la realidad. Transmutando esa Idea en el mal social lo lograrían. Lo han hecho siempre: acusar a los demás de lo que ellos hacen. Su mundo es la aparicencia. Y mientras no se sepa todo va bien. Necesitan vender al lado oscuro como el lado del mal. Sólo así se aseguran el poder.

En el 2010, la empresa para la que trabajaba se adhirió al supuesto reset de su sistema. Es decir, desviaron todos los fondos para hacerse con otra empresa. Un simple cambio de titular en la sociedad, y quebró sin pagar a nadie. Y una sicav, si cabe, también. A ellos se les permitió empezar de nuevo. Se les rescató con el dinero de todos. Los empleados, después de meses sin cobrar, fuimos condenados a sufrir el estigma de los parados. Es el primer paso de su método Ludovico. Si te quedas sin trabajo todos te señalan. Te programan para que la tensión social estalle horizontalmente. Y que no levantes la vista de tu ombligo, e identifiques a los verdaderos culpables. Eres un vago, no estás formado, consume cursos de mierda, ya estás viejo... no sirves, menda. Toda la culpa es tuya, eres un perdedor. Interiorízalo. Te lo repiten a todas horas. Lo acabas viendo en la mirada de la gente a la que querías. A partir de ahí, el estado tira un pedazo de pan en medio de una piara hambrienta. Ese es el descojono, para ellos, de los subsidios. Después quitan el mendrugo tirando de un sedal. Y quedas salivando, ya sin apoyos de ningún tipo. Te incentivan para que te hagas autónomo mientras se cargan a los dependientes. Así te sacan de las estadísticas del paro. Tienes que ser un caníbal. Un anarquista con propiedad, hazte a ti mismo, sin jefes ni jerarquía, sin estado, enarbola la bandera del anarcocapitalismo. Tu patria es tu ombligo queer. Pero al poco regresas a la nada. Lo único que emprendes es la deriva hacia las sombras. Toda sociedad necesita de unos apestados. Con esa marca personal te etiquetan. Recordamos lo que os puede pasar si os movéis fuera de sus límites. Por no hacer caso a Guy Debord en su pintada de 1953: Ne travaillez jamais, ahora ya sabemos que no volveremos a tener un trabajo digno jamás. Los suicidios aumentan. O te comes los huevos o te los meten por el culo. El final es el mismo. Y los que no están para prostituirse, los que no quieren traficar con soma, se revuelven y amagan. Por si acaso endurecen las leyes. Y así, de repente, te convierten en terrorista. Cuando las cosas se ponen peor, cuando globalizan su egoísmo, amenazan con un reset mundial. Los disparos salen de la pantalla del televisor. Posibles cataclismos, exterminio atómico, pandemias, meteoritos, sed, invasiones de terroristas... Considérate afortunado si sigues vivo. Y sigue tragando en directo el Apocalipsis. No te muevas. Extirpa tu conciencia si quieres seguir vivo. Saja de ti la empatía. Entrega a tus hijos. Para eso te venden la mega pantalla, la que te observa.

This could be Heaven or this could be Hell. Eso cantaban los Eagles en Hotel California. Hablaban de un cruce de caminos entre dos realidades. Del vórtice que las une. Gurdjieff decía que la intersección de esos mundos sólo es posible hacerla desde la voluntad individual. La misma que reclamó para sí Aleister Crowley con su famosa frase: Haz lo que tú quieras, será toda la Ley. ¿Qué diferencia existe entre ambas voluntades? ¿Por qué el triunfo en esta sociedad ha sido de Crowley? Lo único claro es que si consigues la libertad en el mundo interno, ésta se refleja en el externo. Quizá por eso tantos miedos, tanta programación, tantos impedimentos externos e internos para no adentrarnos en nosotros. Luché a diario contra ellos. Di todas las vueltas que pude en esa espiral descendente. Hasta no sentir nada. Necesitaba encontrar algo dentro de mí. Recordarme. Un cimiento, algo. No era capaz de verme. Estamos programados para huir de esos territorios en los que ronda la muerte. Aún así, periódicamente, nos acercamos hasta que sentimos un chasquido. El cortocircuito nos impele a no ir más allá. A no salir de esa zona de confort. Nos programan con frases hechas. Fuera de ella sólo existen monstruos, se acaba el mundo. Lo llaman la zona de pánico. Allí esperan tu colapso. Has de aguantar la mierda. Es tu hábitat. Son los días en los que sientes las sombras detrás de los ojos. La luz no llega, no piensas con claridad. Algo falla. Pero has de ir más allá. Forma parte de la investigación. Capa tras capa te quitas aditamentos. No los necesitas. Puede que no regreses, lo sabes. La sensación es la de librar una lucha a muerte contigo mismo. Todos los heridos caen del mismo bando. Me acerqué y la sentí rondar. Y así durante meses. Mi vida por fuera iba de mal en peor, sin trabajo, alejado de todos, de amigos que ya no tenía, familia que se avergonzaba de mí, encerrado, ajeno a las redes sociales. Los demás intentaban adaptarse al sistema impuesto. Muchos a costa de su conciencia. Todo por subirse a la barca del veinte por ciento. El número mágico de los siervos que van a tener un sueldo. Es su programa. Los demás a morir. Es su necropolítica. Y así fagocitar, manipular, verter sus frustraciones sobre los demás. Es su problema si se ahogan. La ley natural es así. Luego voy a misa. Ejército de gregarios. Una guerra de cubos de mierda. Su único propósito es que no avances. Son los secundarios, los que se creen los listos a la puerta del matadero, pero entran sumisos. Te colapsan con instantes vacíos, canciones paliativas, desodorantes inútiles, espejismos de emociones paralelas, filosofías en dos minutos, caminos internos de medio metro, mediocres, mediocres, pertenecéis al lado del bien, el suyo, el aparente, y os juntáis como masa fecal, vuestro aroma es el fascismo, veréis luz a través del esfínter, vuestra espiral será el retrete de la guerra, vuestra sangre su festín... ¡Basta! Tardé meses en darme cuenta que todo lo provocaba yo mismo. No tomar una decisión te entierra bajo los caprichos y exigencias ajenas. El desapego es necesario. Has de alejarte. Al hacerlo, te etiquetan como disidente. Y has de serlo, sí. Un disidente de ti mismo.

Durante esos años aparecieron más cadáveres. Servían de relajación entre noticias apocalípticas. Todos atornillados a tierra. Cuando se dieron cuenta del patrón, consignaron silencio. Saben que la publicidad da ideas. Temían a los imitadores. O el propio sistema sacrificaba a algunos de los suyos, o algo no cuadraba. Con los asesinatos en serie la tensión se libera horizontalmente. El mal se adentra en tu zona de confort. Los depredadores amenazan tu hábitat. No salgas a la calle y ni te muevas. Necesitas estar más controlado. Perder más derechos. El truco del mago es conseguir que tú lo reclames. Más seguridad, restricciones, chips, control para el exterminio final. No lo dudes. Y no te muevas. Ni pienses en ello. Las conclusiones te provocarán el cortocircuito, el shock. El abismo te engullirá. Pues ellos mismos crean el problema. La solución siempre pasa por restringir esa zona que es tu vida en la sumisión. Pero esto tenía otro patrón. Los que caían eran de los suyos. Parecía que alguien se había cansado de ser víctima y se transmutaba en depredador. Depredador de depredadores. Ese giro en la espiral me sorprendió. Que no era cosa suya lo confirmaron con la censura. Pero todavía no habían conseguido cerrar todos los medios alternativos. Ni a la dark web. Quizá porque se servían de muchos de esos sitios para desinformar. Necesitan una zona de abismos, venderla como peligrosa. Todo ha de tener un aura de misterio. Pero son los mejores sitios para investigar. En ellos intentaba canalizar esa energía negativa escribiendo, alejado de sus redes de luz social, aullidos de tinta ante el abismo del folio, con el hilo que todo lo unía alrededor del cuello, sin llamar la atención, sin ser predecible, consciente de que el desvío hacia uno mismo es el camino más largo, tortuoso y peligroso... para ellos. Llegué a una especie de servidor llamado Paraziti Intestinale. Era un repositorio de escritos anarquistas. Llamó mi atención un manifiesto: Contra los hombres de los dos días. Según leía tenía la sensación de que algo suturaba mis ideas. Miles de datos recabados se unían en mi cabeza. Como quien junta explosivos para hacer una bomba orsini. Pero no me contaban quiénes eran ellos. Me estaban contando mi vida individualista. Conocían hasta los miedos que todavía no había verbalizado. Las derrotas, las dudas, las convulsiones, lágrimas, huidas, los laberintos del suicidio, los muros de la cobardía que los truncan, todo, los susurros de la parca en la soledad, las adicciones que me restaron, lo que me mantenía con vida, la seguridad de no cuadrar, la ficción de creerme especial, el escritor que investiga, el dolor de la verdad que te injertan, se te meten en la cabeza, eres su presa, y te demuelen palabra a palabra, capa tras capa te quitan aditamentos, algo te dice que no ya no existe el regreso, lo sabes, no sale ni una lágrima, pero esperas el chasquido en la chota, el ataque de ansiedad que te haga regresar, las cortapisas morales, lo esperas, y lo deseas... Pero no llega... E intuyes que el viaje es hacia uno mismo, siempre hacia uno mismo... Y te van borrando hasta que ya nada es... Y toda tu personalidad estalla.

No sé qué hago aquí. Pero no me importa. No necesito racionalizarlo. Ahora sé que el nodo de Gurdjieff y la fuerza oscura de Crowley son el mismo camino. Y recorro el sendero a mi voluntad. Cuando asciendo mi sombra les cubre. Cuando desciendo soy como ellos contra ellos. Llevo conmigo el arcano de la estrella, así nos reconocemos. Mis manos son espirales que les regresa a tierra. Como a los vampiros una estaca en el corazón, a las mujeres y hombres de los dos días una en el suyo: el ombligo. Unidos a tierra para evitar el rebote del gato muerto. En otro tiempo me sorprendería la arrogancia de mi lenguaje. Pero ahora sé que su degeneración es la última fase. Todos estamos programados. No queréis inmigrantes pero os habéis repartido miles de niños para vuestras orgías. A por mí veníais cuando no era. Ahora es mi tiempo, el vuestro se acabó, los dos días ya fueron, ahora pertenecéis al hombre muerto. Ahora todo sucede. Es así de simple. Ahora ya soy. Ese es el único metarrelato. Ya no me preocupa la melodía, en mí está la esencia, y es como una espiral, eso es: una espiral que tira de mí hacia arriba mientras alarga mi sombra. Es el lado oscuro de la palabra. Imposible de esquematizar. Construyes una escalera hacia el cielo que se replica en el infierno. Es la única manera de entrar en ella. Para morir y matar. Es su poder. Con él te han manipulado desde que viste luz. Pero ya no es exclusivo. A la vez que algo de ti se disuelve en ella, otra parte aflora. Sientes que todo está en ti y tú estás en todo. Y empiezas a remontar. Sin mirar atrás. Sabes que regresas del terreno de la locura. Sientes el poder de la palabra dentro de ti. Traes contigo su melodía, recuperas su fuerza natural y la capacidad para ejercerla. Ahora soy responsable, no me escudo en nada ni en nadie. Soy el instante en el que convergen los sentidos de la misma senda. El instante en el que desaparecen.

Sus medios hablan de mí. Me etiquetan con su nombre. Soy el diablo de los diablos y me descojono. Han hecho del infierno su paraíso de fuego. Y yo traigo espirales de agua en mis manos para apagarlo. Y joderles. Y exterminar a los pederastas. Ellos han cumplido su papel. Ahora empiezo yo.

Llevo un sacacorchos en la mano. Me gusta jugar con él sobre mi ombligo. La herida va cicatrizando. Es como una mira, un círculo que encierra una cruz que tacha mi ombligo, un cruce caminos que se concentra en un objetivo para matar, dar una solución a la aporía, aquí se extinguen las dudas, la muerte todo lo extingue, da por finalizada la espera. Es la espiral que desciende, no a morir y sí a matar al regresar al origen... Así como el camino que sigue la bala al ser detonada, su avance es en espiral hasta que encuentra destino. Y su destino es matar. 
 
Nos vemos en el nodo del vórtice
...


Relato publicado en Vinalia Trippers 

 ...

jueves, 22 de septiembre de 2016

la literatura de la descomposición

Mira, todo lo que veo me da la risa tonta
la risa del tonto que entiende porqué los demás corren
buscando un búnker
la risa del loco que grita entre la niebla
de miedos y ruidos sin fondo 
mantra de hambre y sed y muerte
los sonidos del despiece
el ritmo que marca mis saltos
entre charcos de sangre 

risa, sí, la del loco la del tonto
que asoma entre las grietas
y observa las colas de los que se venden
por alcanzar cuanto antes un refugio 
anti sí mismos
..
con todo lo que veo
me descojono
mientras me desadentro
pues ahora sé que si busqué refugio
no hallé dentro de mí
nada más que renuncias
caminos inconclusos
que reclamaron mi sangre
y me persiguieron
por barras llenas de metáforas
vacías que se mienten
en los laberintos de la resaca:
sólo era otra huida

podría escribir que recorrí las calles del silencio
pero mi desierto no tiene calles
solo una cosmo-agonía de granos de arena
espirales que buscan la única salida
en esta literatura de la descomposición:
des-higienizar un papel

y quemarlo para disimular
el aliento de la serpiente
que ya muerde su culo
es el aire de nuestros tiempos
los efluvios de lo híbrido:
la mierda

de mí no regreso nada
me acompaña el dolor 
que no existe de las piezas
amputadas
injertos sociales
rizomas de plástico
que sirvieron de carnaza
para todos los miedos
que conmigo gritaron
en la soledad del desapego

solo me queda la locura
de ser un radical desarraigado
que se pierde entre la niebla
descosiendo las suturas transversales
abandonando las partes del monstruo

trozos no radicables
que se pudren sin hibridar
páginas que desambiguan
algo que ya no existe en mí

solo soy la risa tonta
de un loco que parte
en busca de nuevos principios

he dejado de perseguir ecos

he dejado de perseguirme







 
...

miércoles, 13 de julio de 2016

_46_

 ...
demasiado tiempo vibrando al nivel de las cosas inútiles, peleando contra mí mismo, contando en los cristales rotos los reflejos de mis mil muertes, y sus entierros y penitencias, lutos de bar donde escribo la epifanía de los disidentes, los que bullen entre las grietas de los templos de neones, y se reúnen en esta tierra de nadie, en los extremos duros de la barra, para brindar con una sonrisa a los abismos sin wifi.

Allí esbozo un epílogo de ajenjo a este caos que no escampa, disociado entre cielos de botellas azules y rojas, y lo escribo en los bordes amarillos, recortes de la prensa amarilla que boquea, y son nubes de lija para los miedos de tormenta en la copa,

con las chispas en los adentros

y calambres de garganta,

diarreas de silencios,

papel de fumar fragmentos

de niebla, notas al margen en páginas de cultura, en retretes de pulso entre agujeros. Juegos florales que sólo puedo decorar con pétalos de mierda. 
Allí se rellenan las palabras vacías de los gurús de la disonancia,

la cognitiva.


Bares en donde la única consigna es:
suicídate en el espejo
antes de disparar
contra todos...

y tira de la cadena.

...

martes, 12 de julio de 2016

Rumores. Un experimento poético algebraico en 52 páginas/ Felipe Zapico Alonso, presentación en León

Rumores editado por 
Letras Cascabeleras en su colección La Bolsa nº 19.
 
Un experimento poético algebraico en 52 páginas.
Disponibles 15 únicos ejemplares a un precio de 2 euros.
Acompañado de un piano.
BAR BELMONDO de León, miércoles 13 a las 22:22 horas.

En el verano de 2015 realicé una serie de libros de anartista sobre cartón fallero, tampones de goma, imprentilla,  tintas de diversos colores y acuarelas, una edición de 33 ejemplares todos distintos, jugando con los textos y su ubicación en las páginas.
En ese momento fui relizando un juego de mezclar los versos, de cambiar la líneas, añadir y quitar, situar en la hoja de diversas formas y maneras. Esas páginas son las que hoy edita Letras Cascabeleras en su Colección La Bolsa, nº19.
Todo parece juego, pero todo juego encierra algo más, espero que lo descubras.

Es una edición artesanal y primorosa que sólo se podrá conseguir en alguna feria y en el correo de Letras Cascabeleras, que es
 letrascascabeleras@gmail.com

Un abrazo, salud y seguimos resistiendo.

Zapi

domingo, 3 de julio de 2016

alguien robó el brillo del amanecer_45

...

alguien robó el brillo del amanecer
en los ojos que todavía miran.

Lo busco bajo las carpas del mercado,
en esa señora que es ristra de ajos
que espanta a los que acechan
a las cuentas perdidas de la noche.

Salto entre las líneas de la rayuela de tiza de los que no ven luz aunque aspiran a ella, abro los candados de las bocas y sigo sin ver, pero escucho una voz que sale del fin de la noche: joder... ¿sabes?, esto no es Nueva York aunque los cocodrilos albinos nos coman el cerebro... y salgo de las fauces de ese garito de puerta disfrazada en portal oscuro.

El alcohol reseco impide mi avance, a cada paso me llevo un trozo de este barrio de cenizas. La noche es para los peregrinos, los que dan vueltas y vueltas sin salir de ellos, y si les quitas la cola de la boca y preguntas no saben de dónde vienen y, sí, en sus ojos aún portan el rescoldo de ese fuego pagano con el que incendiaron los santuarios, desconociéndose un poco más en cada vuelta, dejándose apagar esperando la explosión final en la que se han de inmolar. A lo lejos, detrás de la niebla de polvo, siento el rumor del agua que les persigue, avanzo, la manguera que se cimbrea en la selva remozada me saluda... y pienso que la única verdad de una erección solitaria es que, si no ve luz, no existe

pues
alguien robó el brillo del amanecer
en las torcidas piernas de esas niñas
de tacones rotos
y caderas de lycra
que no salvaguardan
sus paraísos de alopecia,
y ya son carreteras secundarias
que se retiran entre montañas
como rumores de oráculos,
ecos a entender por dioses caídos

... 
 
y
es ese
alguien que va sellando los meatos
con la sangre que se coagula,
taponando los respiraderos,
cegando los pozos,

y que estampa su sello
sobre un lacre que todavía humea
en mitad de la frente
del día que ya nadie busca.

Alguien ha robado el brillo del amanecer:
la única salida digna
en esta noche perpetua que me sitia
...

miércoles, 29 de junio de 2016

OSCURA PALABRA/LUIS MIGUEL RABANAL

El poeta ha terminado por hoy su ingrata tarea.
Apaga el monitor y recoge el teclado una vez más, como si la vida/
se le fuese en ese acto, aparentemente, conciliador y errabundo./
Después lava bien sus manos y se consagra para cualquier misterio,/
apostar a las clínicas con alguien, recalentar la homelette, llamar/
a la cuñada por su nombre y esas placenteras costumbres/
que nos defiende la bruja piruja de la edad.
El tiempo ha jugado con él una nueva partida y le estremece saber/
que el poema ha supuesto una denodada derrota,
también una extraña luz cediendo su lugar a las señoras, algo que/
tiene que ver con la sustancia de su despojamiento grande./
El poeta decide ahora cuál va a ser su siguiente mirada,
y toma en silencio sus verdes pastillas y se alegra de verse desnudo/
ante un espejo que, lo mismo que él, está roto y no existe./
Esto es desesperante, se dice con ganas de pelea
en tanto contempla, admirado, manchados de semen, sus disquetes,/
los crueles borradores de una semana y donde habla,
tan mudo, no del amor o del deseo de un martes vergonzoso,/
sino del pasado que regresa y lo confunde con su voz afelpada,/
y asimismo del cuerpo que no tiene y es una bonita frustración./
Ya es el dueño de su propio destino y tras sus pasos que nadie reconoce/
se ha topado con un filón de desgracias: la inaudita nieve cubriendo sus ojos,/
su mujer cerrándole, también, los ojos porque ya se ha hecho de noche,/
la casa con sus ojos cerrados pues todos han venido a despedirse./
Ayer me sometía a una boca rica de muchacha temblorosa y hoy, ya lo ves,/
tengo la somera impresión de que nada poseo, nada, nada, carajo./
El poeta no sabe qué hacer con los versos escritos
y hay bolas de papel atrancando las puertas, no está en sus cabales./

Luis Miguel Rabanal

Este cuento se ha acabado
-Poesía reunida (2014-1977)-

Editorial Renacimiento 
 


...

leo a Luis Miguel Rabanal y pienso que:

el poeta es arqueólogo de sí mismo y ha de ser, pues su ser es el camino, y llegar a un origen común, un sustrato al que sólo el filósofo y el poeta están capacitados para llegar a él e intentar interpretarlo, que nos nutre y a la vez trasciende, y que hemos enterrado bajo palabras huecas... pues el poeta tiene siempre presente eso que ya decía el gran escarbador de la conciencia que fue Philip K Dick: 

“la herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras” y controlando “el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usarlas”

y el poeta sabe, por ciencia siempre infusa, que hemos de rellenar las palabras de nuevo... ese es el trabajo del poeta, el que nos recuerda que una vez la inmortalidad fue nuestra y a ello siempre aspira el poeta...

nos venden algo que llaman poesía y no lo es... al igual que con la democracia, nos mediatizan con algo que se denomina con el mismo nombre pero que está vacía de todo contenido, hueca, que no crea, sólo repite fórmulas preestablecidas y en cada copia se desvanece aún más ese remedo... son esos poetas de lo fácil que huyen del espejo negro y roto, no son capaces de bucear en sí mismos...

y dar luz a oscuras palabras 
que contienen todos los colores.

Pienso que el poeta verdadero, al suicidarse en el espejo y romperlo, ve por un instante sus miles de rostros que caen a conformar otro estrato en donde queda registrada la primera voz que no es de nadie pero que la reclama, declama y proclama... y sólo quienes poseen la palabra que busca, como espermatozoide, fecundar las mentes de sus lectores... como la palabra de Luis Miguel Rabanal... alcanzarán esa inmortalidad...

y aquel que no se atreve a romper ese espejo aun en no existencia, que diría algún otro, es mi parecer que no ha de llamarse poeta, pues quizá intuye estos versos del propio LM Rabanal:

Quién te iba a decir que la negra luz del espejo roto
podría abofetearte ahora mismo con solo quererlo. 
 
Y se sabe sin gónadas para adentrarse en esos oscuros terrenos, alejados de los flases y de la gloria de persiana que cae sobre este mundo de apariencias, su mundo egotista, y sólo son declamadores de bandos institucionales, aptos para virtualizarse en cualquier ismo disolutorio, una antena de repetición, antena pop, poetas radio fórmulas, mendigantes de likes, y lo intuyen, saben que su discurso de palabras huecas, contaminantes, palabras cuescos, ecos virales ya sin posible contexto, sin sangre, descarnadas, publicitarias, manipuladas, aptas para el simulacro, palabras de bot, vacías, insisto,

palabra de pop...

saben que no alcanzarán la inmortalidad
con sus palabras
transgénicas
...
 
_44_
...

lunes, 27 de junio de 2016

milana bonita_43


mil anos asoman en el puchero
donde se ceba el señorito milamo

milana bonita
milana bonita

tú construyes sus cortijos,
milana
... 



viernes, 24 de junio de 2016

the jinglis cut_42

he de ser más blanco, más puro
ellos siempre han marcado tendencia, son los adelantados de todos los tiempos, ellos inventaron el trending topic, el lenguaje que nos mueve, siempre han sido los más listos
las ratas del barco que se han bebido toda la barra y dejan la cuenta

pendiente

para que la paguemos los de siempre
los últimos en llegar
los que bebemos de sus vomitonas
y las pagamos con oro

pues las barras son suyas
y no libras

sigue el rastro del conejo blanco
que sale de su chistera
mientras te acaban de dejar
sin blanca
sigue el rastro del dinero
hacia su city, paraíso
pirata:
las barras
son suyas

y nada, tú sigue bailando al son de su música
pop pop pop
las estrellas también son suyas
mientras estallan las burbujas de tus bolsillos
y sólo preocúpate
como yo
en blanquear tu ojete
no sea que te confundan
y  
vean en esa piel más oscura
el rastro de la mierda
inmigrante que eres
y no disfruten al darte por el culo
como seguirán haciendo
desde dentro o desde fuera

pues las barras

y las estrellas

son suyas
... 

y recuerda
ya que siempre van por delante:
los tratados transnacionales
tb son transeuropeos
todo tan trans
génico
para darnos y bien
por nuestro blanco
ojel
...
menos mal que nos queda la merkel
con su strapon grasiento
mirándonos el culete
...